Un año complicado donde los haya. Sufrimiento, injusticia,
egoísmo, engaño, impotencia…pero también ganas de luchar aunque no queden
fuerzas. En esta época siempre miro atrás y veo lo que he ganado y lo que he
perdido. Todos hemos sufrido en pequeñas o en grandes proporciones, como
siempre. La vida sigue siendo complicada pero la gente que está a tu alrededor
te recuerda que todo llega, todo pasa.
A esas personas que se han tenido que desprender de alguien
que antes siempre estaba a su alrededor. Corazones que con mi ayuda o sin ella
se irán reconstruyendo. A veces por más que queramos ayudar a una persona no
podemos porque es esa persona la que tiene que volver a conocerse y recordarse
a sí misma que de todo se sale. Es tiempo de renacer. Puedo ofrecerte una
sonrisa contagiosa, unos oídos que te escuchen y hombro en el que puedas
llorar.
A aquella chica que lloró leyendo una postal le tengo un
profundo agradecimiento por ser cómo es, por su apoyo y por ayudarme cuando
alguien me quería poner un obstáculo. Es una de esas amigas que aunque no ves
en mucho tiempo, la amistad sigue intacta. Creo que ella nunca sabrá todo lo
que significa para mí y quien sabe, puede que llore también al leer esto.
Él y yo hemos tenido algún momento complicado pero juntos
conseguimos sobrellevar estas dificultades. Siempre caminando juntos de la mano
despertando sonrisas y sorteando las piedras del camino. Su alma irradia
belleza y es su luz la que me ayuda a ver el mundo con más claridad.
A esas dos personas y a mí nos da igual pasear en las frías
noches de invierno o caminar en una calurosa tarde de verano. Frío o calor, eso
da igual porque lo que importa es la compañía. Tres iniciales que yo misma
inventé pero no puedo desvelar y no creo que seas capaz de adivinarlas. Siempre
hemos sabido cómo ayudarnos mutuamente y parece mágico cómo tres personas
pueden parecer sólo una.
Al chico que le puse ese mote y no sé por qué; y al que
siempre aguanté y no sé por qué. Con el
que hacía los pasatiempos del periódico cada mañana. Por mucha que sea la
distancia, él siempre trata de acortarla acordándose de mí. Él nunca debería
olvidar que es una buena persona.
A todas esas personas con las que mi nivel de frikismo se ve
igualado, que te hacen reír, con las que siempre aprendes algo nuevo, que te
hacen fiestas sorpresas, con las que tomar una bolsa de pipas en un parque es
suficiente, con las que siempre repasas anécdotas que forman parte de nuestra
amistad que se lleva cultivando desde hace casi una década.
A todas esas personas que voy conociendo cada día un poco
más y nuestra amistad se va haciendo más fuerte. Esas personas que hacían las
mañanas más divertidas, esos momentos en los que ríes sin ninguna razón. A
todas aquellas personas que pensaron que sería una buena idea que yo fuera la
que diera un discurso y por ello confiaron en mí y me devolvieron confianza en
mí misma. Tampoco nos podemos olvidar de nuestros familiares, aquellos que
dicen que son los que siempre nos quedarán. También por esas personas que están
lejos que te empapan de su cultura, te enseñan a mirar el mundo desde otra
perspectiva y esperas algún día volverlos a ver.
En cuanto a mí se refiere, he hecho todo lo que estaba en mi
mano por mejorar: 365 días para mejorar y luchar por rectificar mis errores. Este
año no ha sido el mejor de todos pero una cosa puedo asegurar, todas estas
personas a través de sus buenos y malos actos me han hecho ser mejor persona. Una
persona muy importante para mí siempre me dijo: “Es de bien nacido ser
agradecido” y eso he hecho escribiendo estas líneas desde que esas valiosas
palabras salieron de su boca. Brindo por nuestra forma de ser porque es lo que
siempre nos quedará. 2013 ha
sido un año de lecciones. Silencio. Vuelve a sonar “Un año más” de Mecano.
Ponemos un punto y aparte. Una nueva vida vuelve a empezar, una nueva
oportunidad para comernos el mundo.





