lunes, 30 de diciembre de 2013

2013...*

Un año complicado donde los haya. Sufrimiento, injusticia, egoísmo, engaño, impotencia…pero también ganas de luchar aunque no queden fuerzas. En esta época siempre miro atrás y veo lo que he ganado y lo que he perdido. Todos hemos sufrido en pequeñas o en grandes proporciones, como siempre. La vida sigue siendo complicada pero la gente que está a tu alrededor te recuerda que todo llega, todo pasa.

A esas personas que se han tenido que desprender de alguien que antes siempre estaba a su alrededor. Corazones que con mi ayuda o sin ella se irán reconstruyendo. A veces por más que queramos ayudar a una persona no podemos porque es esa persona la que tiene que volver a conocerse y recordarse a sí misma que de todo se sale. Es tiempo de renacer. Puedo ofrecerte una sonrisa contagiosa, unos oídos que te escuchen y hombro en el que puedas llorar.

A aquella chica que lloró leyendo una postal le tengo un profundo agradecimiento por ser cómo es, por su apoyo y por ayudarme cuando alguien me quería poner un obstáculo. Es una de esas amigas que aunque no ves en mucho tiempo, la amistad sigue intacta. Creo que ella nunca sabrá todo lo que significa para mí y quien sabe, puede que llore también al leer esto.

Él y yo hemos tenido algún momento complicado pero juntos conseguimos sobrellevar estas dificultades. Siempre caminando juntos de la mano despertando sonrisas y sorteando las piedras del camino. Su alma irradia belleza y es su luz la que me ayuda a ver el mundo con más claridad.

A esas dos personas y a mí nos da igual pasear en las frías noches de invierno o caminar en una calurosa tarde de verano. Frío o calor, eso da igual porque lo que importa es la compañía. Tres iniciales que yo misma inventé pero no puedo desvelar y no creo que seas capaz de adivinarlas. Siempre hemos sabido cómo ayudarnos mutuamente y parece mágico cómo tres personas pueden parecer sólo una.

Al chico que le puse ese mote y no sé por qué; y al que siempre aguanté y no sé por qué.  Con el que hacía los pasatiempos del periódico cada mañana. Por mucha que sea la distancia, él siempre trata de acortarla acordándose de mí. Él nunca debería olvidar que es una buena persona.

A todas esas personas con las que mi nivel de frikismo se ve igualado, que te hacen reír, con las que siempre aprendes algo nuevo, que te hacen fiestas sorpresas, con las que tomar una bolsa de pipas en un parque es suficiente, con las que siempre repasas anécdotas que forman parte de nuestra amistad que se lleva cultivando desde hace casi una década.

A todas esas personas que voy conociendo cada día un poco más y nuestra amistad se va haciendo más fuerte. Esas personas que hacían las mañanas más divertidas, esos momentos en los que ríes sin ninguna razón. A todas aquellas personas que pensaron que sería una buena idea que yo fuera la que diera un discurso y por ello confiaron en mí y me devolvieron confianza en mí misma. Tampoco nos podemos olvidar de nuestros familiares, aquellos que dicen que son los que siempre nos quedarán. También por esas personas que están lejos que te empapan de su cultura, te enseñan a mirar el mundo desde otra perspectiva y esperas algún día volverlos a ver.

En cuanto a mí se refiere, he hecho todo lo que estaba en mi mano por mejorar: 365 días para mejorar y luchar por rectificar mis errores. Este año no ha sido el mejor de todos pero una cosa puedo asegurar, todas estas personas a través de sus buenos y malos actos me han hecho ser mejor persona. Una persona muy importante para mí siempre me dijo: “Es de bien nacido ser agradecido” y eso he hecho escribiendo estas líneas desde que esas valiosas palabras salieron de su boca. Brindo por nuestra forma de ser porque es lo que siempre nos quedará. 2013 ha sido un año de lecciones. Silencio. Vuelve a sonar “Un año más” de Mecano. Ponemos un punto y aparte. Una nueva vida vuelve a empezar, una nueva oportunidad para comernos el mundo.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Nada que perder...*

Desde siempre me he esforzado por querer ganar lo máximo posible pero no pude apreciar que perder también es bueno. A veces vivimos demasiado tiempo arrodillados con tal de ganar una cosa, algo que tal vez estropee nuestro porvenir o contamine nuestra forma de ser. Todos nos formamos de una lista de ingredientes que el resto puede llegar a conocer. Lo que es difícil de visualizar y de sentir son las distintas trazas que vienen escritas en nuestra piel en letra minúscula. Esas trazas son las que pueden producir reacciones alérgicas. Nacer es sufrido, al igual que morir. Pero una vez que respiras por primera vez garantizas que el sufrimiento ha merecido la pena. Las mejores victorias suelen ser las sufridas: aquellas en las que pones todo tu empeño y todo tu corazón con el anhelo de abrazar el resultado esperado. Son aquellas victorias que tienen un 1% de éxito, es mejor tener ese 1% que nada.

A veces queremos mantener algo que, aún sabiendo que caducó hace demasiado tiempo, creemos que podemos mejorarlo o la cobardía no hace que se dé el paso. Hay que saber hacer las cosas bien. Todo es efímero, disfruta del momento hasta que llegue la caducidad. ¿Cuándo algo caduca? No lo sabemos a ciencia cierta; a veces algo caduca cuando se pone punto y final a nuestro último capítulo. El perder algo nos duele por dentro y por fuera: lágrimas inundan nuestra mirada y nuestros días pintan de añoranza, pena y sufrimiento. Nos nutrimos de las proteínas de nuestras amistades y familiares hasta que un día nos damos cuenta de que nuestras propias lágrimas pueden pintar un bonito paisaje de acuarela. Con el tiempo hasta nos podemos dar cuenta de que lo perdido era nocivo para nosotros y alegrarnos de haber perdido esa vez. Puede que también nos riamos de haber querido mantener algo que ahora vemos que era mejor que nunca se hubiese sostenido.


De cada pérdida sale una victoria. Me arrodillé pocas veces pero sé que no volverá a ocurrir. Ahora me levanto sin miedo a una herida o a un escupitajo en la cara. Sé que me van a poner muchas zancadillas pero no me importa. Si me ponen la zancadilla sabré que me harán caer pero sé que nunca conseguirán que me arrodille. Me da igual perder, sé que tras una pérdida siempre hay una victoria: una lección que por mucho que nos la hayan contado no somos capaces de asumirla hasta que lo vivimos en nuestra propia piel. 

sábado, 30 de noviembre de 2013

Admiración...*

_ Llevo mucho tiempo tratando de conocerte pero eres una persona complicada. Ya hace años que te conozco y aún no lo he logrado. ¿Quien es tu mayor ídolo?

_  Sí, me lo suelen decir, pero la confianza en una persona requiere tiempo, en mi caso a veces demasiado y muchas veces aún así me equivoco de persona. Pues admiro a toda aquella persona que hace lo que realmente le gusta, todos los que ponen todo su corazón en algo y nos enseñan que es posible cumplir un sueño.

_ No me esperaba esa respuesta.

_ ¿Y qué respuesta te esperabas?

_ La admiración hacia alguna persona famosa.

_ Pues la verdad que no. Creo que a veces cometemos errores idolatrando a ciertas personas como son los famosos. Tenemos a mucha gente a la que admirar a nuestro alrededor pero es cierto que admiro a algunos escritores o cantantes famosos.

_ Creo que te contradices.

_ Primero analizo a los que están a mi alrededor y todo lo que han ido haciendo a lo largo de sus vidas. Admiro a todas las personas que se tragan el orgullo cuando cometen un error, a todo aquel que es capaz de sacar su propia vida hacia delante, al que se enfrenta a sus miedos, a la persona que da sin recibir nada a cambio, a todos los que aunque sufren son capaces de continuar aunque no tengan fuerzas y a cada persona que te presta un minuto de su atención para ayudarte o pasar un rato a tu lado. También a todo aquel que tiene una vocación y se dedica a ello, como es cualquier profesión incluyendo cantantes, escritores y otros famosos. Algunas canciones nos ayudan a resolver nuestros problemas o simplemente nos sentimos identificados con sus letras. A veces sientes que cuando lees un libro estás leyendo un pequeño fragmento de tu vida. Son personas que en cierto modo, comparten sus pensamientos, nos inspiran y nos despiertan nuevas inquietudes. Y por último, admiro al que siempre sueña y cumple lo que promete. No hace falta ser famoso para cumplir alguno de estos requisitos. No hace falta ser famoso para ser digno de admirar.


lunes, 25 de noviembre de 2013

The heart never lies…*

Se enamoró de la persona más imperfecta habida y por haber. Curiosamente, su imperfección le hacía sentirse completa. Nunca dejaría marchar a su tesoro más preciado. Se sentía esperanzada, agradecida por como él había sido con ella, feliz por compartir una vida con esa persona y orgullosa por cómo los dos iban creciendo juntos compartiendo sueños. Él también era imperfecto e iba en busca de una persona que pudiese completar sus imperfecciones haciéndole perfecto. Era la pieza perdida de su puzzle. Dos piezas que encajan perfectamente formando uno de los más bellos paisajes de un mundo imperfecto.

Al amor no se le puede poner definición, no le pongas límites a un sentimiento poniéndolo en un diccionario. Cada uno lo siente de una manera dependiendo de quien se trate: empatía, enfado, decepción pero siempre acaba ganando la alegría y la felicidad, siempre.  Los problemas se arreglan y los buenos momentos superan a los malos. Da igual el lugar lo que importa siempre es la compañía. La confianza es el pegamento que nos mantiene unidos, si mantienes viva la confianza, seguramente nunca se despeguen.


Es esa persona que te recuerda que cada día es una nueva oportunidad para demostrar al mundo todo lo bueno e imperfecto que eres. Esa persona que te anima a seguir volando, que te regala sonrisas aunque haya tenido un mal día y que no teme abrirte los ojos cuando sea necesario. Ese tipo de personas son las que merecen un hueco en nuestra vida, son el epicentro de nuestra felicidad. Miró el reloj, las 17:30. Su imperfecto rostro esbozó una de las sonrisas más perfectas jamás vistas. Era la misma sonrisa que esbozó hace seis años y medio. 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Draw me with your sweet soul...*



Muy pocas personas tuvieron fe en ella. En realidad, fue ella la que demostró que ellos podían tener fe en ella y con ello logró cerrar muchas bocas. Todas las primeras impresiones que tuvieron de ella cambiaron, demostró que no siempre se puede juzgar un libro sólo por la portada. Lo que siempre ha estado muy extendido es el boca a boca, nunca ha habido mucha afición por la lectura. Buscamos respuestas en otras personas en vez de elaborar nuestras propias conclusiones.

A veces confiamos más en el resto que en nosotros mismos. Gran error, pero la vida misma la  puso a prueba. Cuando aún no sabía leer la enseñaron un libro en el que ponía cuál iba a ser el gran lastre de su vida. Le pidió a la persona que más quería que le contara qué ponía y ésta le dijo que, desgraciadamente, sería un lastre que debería llevar de por vida y que nadie podría ayudarla al respecto. En ese momento se sintió realmente vulnerable, era la primera vez que se encontraba sola y tuvo que aprender a confiar sólo en sí misma. Logró que las heridas no escocieran tanto y que los moratones no doliesen tanto. Eso es lo que es la vida realmente: esquivamos golpes, disfrutamos de pequeñas recompensas y luchamos por llegar a nuestra meta sin miedo a lo que pueda acontecer.

Hay veces en las que se siente identificada son Sísifo, aquel que fue castigado con empujar una enorme piedra cuesta arriba por una ladera empinada. Sin embargo, la piedra nunca llegaba  a la cima de la colina porque siempre acababa rodando hacia abajo. Y así se repitió la situación una y otra vez. Ella siempre seguirá cargando con ese lastre, unas veces no notará su presencia pero en otras sí. Un día pesará tanto que la hará caer ladera abajo dejándola tendida en el suelo con moratones; mientras que en otras pesará menos y podrá seguir caminando. Y esta situación se repetirá una y otra vez.

La música la inspira. En sus letras a veces encuentra las respuestas a sus problemas o simplemente se siente identificada. Ella es la que define su camino, es culpable de todos los errores que hay en ella a la par de todas las alegrías que se hallan en ella. Ella es la única que sabe cómo realmente se siente y esos sentimientos trata de compartirlos. Nunca se olvidará del autor de la letra de aquella canción que la hace no olvidarse de los pequeños detalles, de las personas que la acompañan en su vida:

_ ¡Tú eres un afortunado!
_ Sí, de sentirme yo arropado por el manto del amigo del cual no me he separado.


Gran verdad. La buena compañía siempre se agradece, aunque no siempre ha sido merecedora de esas personas. Si algún pudiese pedir un deseo, cualquiera, seguramente pediría tener la fuerza suficiente para poder soportar todo lo que venga, una oportunidad para demostrar todo lo que vale y luchar por cambiar todo aquello que considera injusto. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Did you hear that love?…*

Ella era vergonzosa hasta para mirar a los ojos de amigos y gente con la que trataba todos los días. Sus ojos pocas veces conectaban con los de sus oyentes. Muchas veces ellos se perdieron una mirada de amor, una mirada de esperanza o incluso una mirada de tristeza por ponerle una venda a sus ojos. Sus ojos eran reflejo de su realidad, reflejo que bloqueó con el tono mate del color del suelo. Un día se le ocurrió mirarse a los ojos frente al espejo, ahí ya no podría esquivar su mirada. Ella sola lloró cuando se enfrentó a ese espejo porque vio una mirada llena de frustración en busca de ayuda. Tiene unos ojos realmente bonitos, no por su color sino porque podían llegar a transmitir sentimientos intensos. Con una mirada te podía descomponer a la par que podía iluminar el mundo de otras personas. Son unos ojos que no todo el mundo tenía la suerte de contemplar.

Un día una persona se cruzó con ella y mantuvieron una conversación. Él se sintió atraído por ella desde el instante que la vio. Éste se dijo que si un día conseguía que ella le mirara a los ojos, sólo si él conseguía ver lo que había detrás de esa mirada, la besaría para no alejarse de ella. Él sabía de sobra que su mirada guardaba una gran verdad, una verdad que quería ocultar a todos. Se fueron haciendo muy amigos y él sentía que cada día la quería más y más y fueron compartiendo todos sus pensamientos:

_ Esto es muy difícil, ojalá hubiésemos nacido sabiendo.
_ No seas impaciente, ya lo lograrás.
_ No quiero que llegue el atardecer, marca un día perdido y un día menos para que llegue la fecha. Cada día cuenta.
_ Mírame a los ojos y respóndeme sinceramente, ¿tú piensas que realmente podrás lograrlo?

Ella miró al suelo y no respondió. Sin embargo, él añadió:

_ Bueno, quien calla otorga. ¿Sabes qué? Ojalá creyeses en ti de la  misma forma en la que creo yo en ti. Te conozco, sé que siempre has dado mucho y la gente se espera mucho de ti. Por eso tienes miedo de cometer un error, de fallar y por ello tu vida está llena de presión. Creo que ha llegado un momento en el que no sabes cómo manejar las situaciones pero aún así, sigues luchando para que pequeñas cosas no te afecten.  

Se limitó a no responder, guardó silencio durante varios minutos. Mientras, en los papeles sobre los que escribía el título “Mis objetivos” se empezaron a empapar. Dejó pasar cinco minutos y por fin decidió alzar la mirada y mirarle a los ojos. Sus ojos lloraban lágrimas llenas de verdad y su mirada le contó el resto. Aún llorando, nadie podía negar la belleza de esos ojos marrones. De hecho, en esta ocasión estaban más bonitos que nunca porque no hay nada que deleite más que la verdad. Sobraron las palabras y en ese momento él cumplió la promesa que se hizo a sí mismo.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Viva la vida...*

Creen que soy un barco de papel hundiéndose en un mar de lágrimas. Desde hace tiempo mis lágrimas se secaron aunque de vez en cuando vuelven para recordarme que no soy de piedra. Dicen que no es bueno recordar los malos momentos pero eso ha sido lo único que me ha hecho avanzar. Los malos momentos siempre se convierten en lecciones. Felicidad y tristeza siempre han sido indirectamente proporcionales. El corazón es una caja fuerte de sentimientos aunque muchos de ellos luego se reflejan en nuestros rostros. A todos nos duelen cosas diferentes y muchas personas se han aprovechado de ello para hacer sufrir a los demás.

Esta mañana dije “me rindo”, por la tarde susurré un “puedo” y por la noche te miré a los ojos y te dije claramente un “lo haré”. En muchas ocasiones mientras caminamos nos perdemos buscando una calle. Cuando nos enteramos de que la calle está cortada no sabemos qué hacer y nos quedamos allí esperando a que alguien nos pueda ayudar. Puede que seas afortunado y te puedan ayudar, pero hay ocasiones en las que te quedas en esa calle cortada solo, buscando respuestas en tu mente. Me hallo perdida en una rotonda. Todo lo bueno y lo malo pasa ante mi constantemente. La felicidad tiene que ceder el paso a la tristeza y viceversa. Una va detrás de la otra, nunca se podrán enfrentar por lo que algún día habrá que cometer una locura para que ambas se enfrenten y acabe ganando una durante una temporada. Cuando el mundo se me cae encima, cuando la tristeza me ciega  me pregunto si realmente todo lo que hago me aporta felicidad y todo eso me hace volver a ver. Encuentro la felicidad en un cálido abrazo en una tarde de invierno, con un beso en una noche de verano, con una caricia en una mañana de primavera y con una sonrisa en un mediodía de otoño.

Leer un libro que te haga realmente pensar, darte cuenta de que sabes mucho pero que aún te queda mucho por aprender, ver películas en compañía, reír sin motivo alguno, tararear canciones, tener el poder de hacer a alguien reír, pasear por el campo en un día de lluvia y no llevar paraguas, alegrarte por la felicidad de otros, escuchar tu canción favorita en la radio, que en la discoteca pongan la canción que llevabas esperando toda la noche, que a la gente le guste lo que escribes, ser la primera en dejar la huella de tus botas en la nieve, completar un crucigrama entero, ponerle melodía a esa canción que escribiste, pensar que hoy puede ser mejor que ayer, ayudar a una persona con tus conocimientos, la sensación que provoca el trabajo bien hecho, sentirse querido por varias personas, amar y ser correspondido, que esas personas que te quieren sigan dedicándote horas de sus vidas, que se acuerden de tu cumpleaños sin darle las gracias a internet y que vengan a visitarte en vez de escribirte. Todas estas cosas y muchas más son Felicidad.


A todo lo mencionado anteriormente puedes decir “obvio”, tal vez “menuda tontería”, tal vez reírte de ello o tal vez sentirte identificado con alguna de ellas. A cada persona le llena cosas diferentes. Supongo que todas estas cosas son las que te ayudan a enfrentarte a una situación complicada, a superar algo o simplemente te recuerdan que detrás de esa tristeza existe la felicidad, que detrás de la tempestad está la calma. Felicidad, siempre efímera, no la puedes ver pero sí sentir, no es algo eterno pero su ausencia nos hace darnos cuenta de lo que realmente necesitamos y lo afortunados que somos de poseerla por una temporada. 

sábado, 26 de octubre de 2013

Sometimes "Goodbye" is the only way…*

Amistades con fecha de caducidad. Sus actos hablaban por sí solos. Él aún cree tener algo que en realidad no tiene. El cariño se rompió al estamparse contra la indiferencia. Ella creyó que ella era importante para él pero se equivocó y el tiempo la fue abriendo los ojos. Ella siempre fue sus oídos y era lo que él llamaba su mejor amiga. Mientras, él se olvidó de la amistad que tal vez nunca perdería y se aferró a lo que se puede evaporar como gota de lluvia. Para ella, él ya es su pasado. Gracias a él aprendió a ver el mundo desde una perspectiva totalmente diferente porque aprendió muchas cosas de él, por lo que está agradecida. Supone que esa puede ser la razón por la cual se cruzaron en el camino. Él, ahora llamado Indiferencia, pasó por alto los buenos momentos que el mañana les podría ofrecer aunque ella siempre tendrá en mente lo que pudo ser y no ha sido. Él siempre pensó que hizo todo bien pero sólo miró por él. Siguió su camino teniendo la esperanza de que ella siempre estuviese allí sin tener en cuenta su egoísmo. Ella tuvo demasiada paciencia pero el tiempo hizo que volara. Olvídame. Hoy pone punto y final a ese libro en el que en la nota de agradecimiento escribió “Gracias por creer en mí” y cuyo último párrafo dice: “Sé que algún día en este futuro incierto te acordarás de mí y será ahí cuando visualices el momento en el que te dije adiós. Hoy soy olvido, mañana seguramente seré recuerdo y pasado mañana tal vez añoranza por haberme perdido”.


martes, 15 de octubre de 2013

Don't forget...*

Ella no es supersticiosa pero ese día en el que la gente dice “ni te cases ni te embarques” parece que le dio muy mala suerte en muchos aspectos. Lo ocurrido realmente la dolía, un capítulo totalmente inesperado. Le costó aceptar que su vida no iba a ser la de siempre y que nunca podrá hacer nada al respecto. “Es mi vida, no la suya” por lo que tomó las riendas. Ella se guardó todos sus sentimientos en un baúl porque sabía que muchos lloraban por ella, no podía soportar la palabra “pena” o “lástima”. Fingió que todo iba bien cuando las cosas iban realmente mal, tuvo que hacer frente a muchos problemas ella sola pero se fue recuperando. ¿Cómo se recuperó? Supongo que es más fuerte de lo que ella misma pensaba. Para algunos el silencio fue una acción egoísta pero para ella era la única forma de seguir hacia delante. Su vida, sus normas. Sólo permitió que fueran sus propias lágrimas las que cayeran. Dejó a todo el mundo al margen porque ella creyó que nadie merecía que derramaran lágrimas por ella. No quería empaparse de sufrimiento, tan sólo quería aceptar y  luchar para que su situación no fuese un obstáculo para continuar. Tiene demasiados sueños como para ponerse más límites de los que debería. El “podría ser” lo convirtió en un “es”. El sufrimiento lo transformó en esperanza.

En el fondo no era tan diferente, el querer seguir hacia delante le costó recorrer el camino de la Realidad. “Realidad” significa “Verdad, lo que ocurre verdaderamente”. Se aprendió la definición de memoria pero sólo supo apreciar lo que era verdad con la experiencia. La verdad es que hay gente a la que nunca le gustarás, habrá otras personas que te querrán por interés y otras por lo que realmente eres. Verdad es que la vida es corta y que los segundos los desperdiciamos más que aprovecharlos. Verdad es que cada día que se supera sonríe y se motiva para seguir, sabe que merece la pena y a estas alturas rendirse no es una posibilidad. Verdad es que el camino es muy duro pero mientras camina disfruta de las vistas y sus amigos dibujaron dos líneas rectas y paralelas por las cuales no debía salirse. Verdad es que la felicidad no se finge, se siente y no puedes engañar a tu corazón. Verdad es que ella ya no piensa en desgracias y que ahora se siente invencible por saber convivir con su peor enemigo. Verdad es que el camino de la Realidad nunca acaba de terminarse.


Su vida no es idílica pero en realidad ninguna lo es. Taras, taras y taras. Todos tenemos y todos queremos regalarlas pero no sabemos que esa es nuestra verdad. Detrás de cada tara hay una historia, una historia que pocos saben y que nos hace mirar el mundo desde otro punto de vista. Todos tratamos de mejorar cada día. Durante muchos años tuvo la esperanza en que aquel capítulo, aquella situación terminara. Ahora ya sabe que eso no es posible, decidió no lamentarse más y se enfrentó al mundo como si nunca hubiese pasado nada. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

I wish...*

Él desde pequeño va al parque con ella. Siempre ha sido su compañera de juegos. Recuerda cómo ella iba detrás de él para hacerle cosquillas y recuerda cómo ella le buscaba hasta debajo de las piedras cuando jugaban al escondite. Reían juntos y discutían a menudo pero esas cosas les hacían estar más unidos.  Reñían pero después siempre se pedían perdón, se daban un abrazo y jugaban como si nada hubiese pasado. Ella siempre le compraba golosinas y le contaba ese cuento de las aventuras de dos sapos que él no se cansaba de escuchar. Tras el cuento cae rendido y cierra los ojos.

Cuando abre los ojos recuerda que todo era fruto de su imaginación. Ella existía de verdad pero nunca pudo estar junto a él. Todos esos momentos juntos nunca llegaron a existir, eran producto de llamadas telefónicas. Desde que tuvo uso de razón supuso que la distancia sería su máximo vínculo. Cada noche cierra los ojos y siempre tiene el mismo sueño. Sueña que la melodía de aquella voz y una foto que está sobre su mesita de noche se unen formando un solo cuerpo. Sueña que puede verla, tomarla de la mano y dormirse en su regazo.

Consiguieron hacer de la distancia el ayer para mantenerse unidos hoy. Una llamada telefónica era todo lo que tenían y siempre han sido fieles a ese invento. Él aprendió que no hay mayor regalo que el contacto humano y es un regalo que piensa aprovechar con todas las personas que pueda. Él ahora sueña que llega a la terminal de ese aeropuerto y por fin puede abrazarla, como él siempre quiso. Ése siempre ha sido su mayor sueño.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Words...*

Buscó ese libro que ella sólo sabe dónde está y se tumbó en la cama para hojearlo. Mirando los últimos 365 capítulos encontró varias páginas subrayadas. Entre capítulos había algunas hojas que estaban empapadas y otras medio arrancadas y arrugadas. En todas esas hojas deterioradas estaba siempre la misma palabra subrayada, “salud”. Pasaba las hojas y vio que algunas hojas eran de color verde y con olor a libro recién comprado. En esas hojas se había escrito exactamente lo mismo que en aquellas hojas empapadas y rasgadas. Inmediatamente buscó si la palabra “salud” también estaba subrayada en aquellas páginas intactas verdes. Sorprendida, vio que esa palabra no estaba subrayada, las palabras que estaban subrayadas eran “convivencia”, “paciencia” y “superación”.

Se quedó sorprendida cuando vio que más de la mitad de los capítulos no hablaban de ella, sino de otras personas. Ella pensó que 300 capítulos eran demasiados para haberlos dedicado a otras personas. Se sintió estúpida por un momento pero sacó el lado positivo a esas páginas: de todas aquellas historias aprendió algo nuevo. A veces la gente es cruel sin motivo, no todo el mundo es sincero cuando debe serlo, los hay valientes que son dignos de admirar y los hay cobardes que merecen nuestra ayuda. Se dio cuenta de que le había dedicado más tiempo a los demás que a ella misma. Otra vez se sintió estúpida. Había sido egoísta consigo misma.

De los capítulos 301 al 320 se dedicó a narrar todas aquellas historias que no merecieron la pena. Favores y detalles que nunca fueron recompensados o agradecidos. Del capítulo 321 al 330 contó las historias que la inspiraron y la emocionaron. Era una recopilación de todas esas historias y sentimientos que le gustaría revivir como si fuese de nuevo la primera vez. De los capítulos 331 al 340 carecían de sentido. No existían los puntos aparte ni los puntos seguidos. No había comas. Sólo había palabras que en su conjunto no tenían sentido. Todo se asemejaba a una sopa de letras en la que el lector tenía que buscar todas las palabras que pudiese, sólo así esos capítulos tendrían sentido. Eran pensamientos perdidos que tenían que ser encontrados. La mayoría de las personas no se molestan en leer esos capítulos pero ella comprendió que eran los más importantes: esas son las pequeñas cosas que el ser humano no se molesta en recordar y apreciar. El libro se terminaba, sólo quedaban 25 capítulos. Todos esos capítulos eran sobre pensamientos profundos. Eran hojas negras. Al tacto comprobó que había algo escrito pero no se podía ver. Por el tacto supo que eran capítulos escritos con letra negra de tamaño 2. Eran todas esas cosas que el corazón siente pero que nunca dice en voz alta.


Terminó el libro. En esas páginas se había narrado de todo, tristezas y alegrías. Al final daba igual la textura o el color de las páginas, todo formaba parte de ella. Lo bueno y lo malo. Ayer guardó ese libro en la estantería junto a otros 21 libros. Hoy empezó uno nuevo al que le cambiará la estructura pero hay algo que nunca podrá hacer, nunca podrá elegir el argumento de su historia.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Never let me get me down…*

Se me rompió el corazón cuando su mujer me confesó: “le detectaron cáncer y ya no se puede hacer nada, ya es demasiado tarde”. Ella no quería mencionar aquella palabra, ella no quería marcar el punto final a la vida de su marido diciéndola. Mi alma se rompía mientras me detuve a saludarle. Procuré mantener la compostura, le miré a los ojos y él me devolvió una sonrisa. Ojos sinceros que contenían lágrimas de alegría y de tristeza. A pesar de conocer su destino sabía echarle humor a la vida aunque sé que en la intimidad a veces el mundo se le venía abajo. Él me ayudó a abrir los ojos y a no dar por hecho de que tengo toda la vida por delante. Me dijo que exprimiera cada segundo y que cada segundo lo dedicase a hacer algo que realmente me guste, a hacer algo bueno para mí y para los demás. Él está exprimiendo todos sus segundos en venir a ver el mar y en disfrutar del paseo marítimo junto a sus grandes amigos. Ha sido fiel a ese mar durante treinta años y ese año no podía ser menos. Está haciendo todo lo que le da vida, lo que le ayuda a estar mejor. Lo peor de todo fue cuando llegó el momento de despedirme de él y de aquella playa. Recordé las palabras que me dijo por lo que invertí veinte segundos en darle un abrazo, otros en cinco en darle un beso y otros cinco en una sonrisa. Él nunca sabrá todo lo que me inspiró en tan poco tiempo.

Por otro lado, un día fui a visitar a una persona muy querida:

_ ¡Nos has dado un buen susto! ¿Cómo te encuentras?
_ Ya dentro de poco estoy en casa. Aquí me tratan muy bien aunque todas las máquinas de aquí son unas chivatas. ¡No se les escapa nada!
_ Para eso están, para que nos informen de todo.
_ ¡Muchas gracias por venir! ¡Ya estás hecha toda una señorita!
_ Sí, ya han pasado muchos años pero hemos hecho un hueco para poder venir a verte. Te echábamos de menos.
_ ¡Muchas gracias! Os lo agradezco mucho. ¿Sabes lo que pasa? Ahora cada uno seguimos nuestro camino y lo más importante es que lo sigamos y procurar no torcernos. Tienes que seguir tu camino sin pisotear el camino de los demás. Recuérdalo.


Son dos personas totalmente diferentes pero me hablaron con el corazón. Me dedicaron unos segundos de sus vidas para darme un consejo. Sus palabras inspiradoras nunca caerán en el olvido pero las escribo para compartirlas y para recordarme que, cuando me sienta triste, ellos se preocuparon por mí. Ahora sé que la vida no se mide en años, se mide mejor en segundos porque cada segundo cuenta. En un segundo tu vida puede cambiar por completo: un “sí”, un “no”, una palabra desafortunada, la palabra más apropiada, un tropiezo… Ahora también sé que ellos estarán orgullosos del camino que escoja porque seguiré mi propio camino y no importará los segundos que invierta porque siempre estarán bien invertidos.

jueves, 1 de agosto de 2013

You’re not alone…*

Hoy intenté hacer una lista con las cosas malas que tienes, ¿y sabes qué? No encontré ninguna que resaltar. Todos somos cabezotas de vez en cuando. Lágrimas se derraman por mis mejillas por no saber lo que ocultaba tu mirada.

Ahora no sabe ver todas las cosas buenas que tiene, que son muchas. Se le olvidó que la gente la quiere por su forma de ser. Es una persona capaz de superarse a sí misma pero ahora viste con antifaz y no puede verlo. Con el tiempo sé que ese antifaz caerá o yo misma lo arrancaré con mis propias manos. El destino hizo que tropezase con la misma piedra dos veces. Aunque a veces la vida nos da malas cartas hay que saber cómo jugar con ellas porque podemos ganar la partida. Si alguna vez sintiese que no tiene fuerzas, cedería mis brazos, espalda y cuello para que se apoyase en mí.

Es muy fácil equivocarse pero hay que aprender a pensar con la cabeza y no dejarse llevar por el corazón. Muchas veces es mejor llorar primero para poder reír después. Se te permite fallar siempre que aprendas de aquel error para no volver a repetirlo. Las heridas tardan en sanar, pero acaban sanando. Algunas heridas dejan cicatrices, cicatrices que recuerdan lo que no se ha de volver a repetir. Sé que poco a poco irá aprendiendo la lección, irá abriendo los ojos y se bañará en su propia fuerza.


Nadie es perfecto pero hay que aprender a quererse a pesar de nuestras taras. No te compares con nadie, cada persona es única. Eso es lo que nos hace especiales. ¿Me necesitas? Llámame. Si no te oigo, grita. Siempre estaré atenta aunque no pueda estar físicamente a tu lado. Te escucharé. Te abrazaré. Te escribe un corazón sincero. Te quiero, para lo bueno y para lo malo. 

viernes, 19 de julio de 2013

I really don’t care…*

Ella llegó a odiarle. Extrañamente, sus decepciones consiguieron motivarla. La decepción no la desmotivó, la ayudó a continuar. A palabras necias, oídos sordos. Al empezar el día ella tomaba una taza de café mientras él decía: “No creo que puedas conseguirlo”. La dieron ganas de derramar la taza de café sobre su espalda pero no se dejó llevar por sus emociones. Se limitó a responder “Gracias” a cada palabra de desánimo y luego remontó demostrando que pudo hacerlo, que pudo conseguirlo. No le restregó victorias, se limitó a disfrutarlas por su cuenta. El otro jamás supo apreciar todo su esfuerzo. Nunca fue un apoyo, al contrario, siempre fue aquella pierna que te pone la zancadilla cada día.

Nuestra amiga tenía y sigue teniendo un gran temor, el temor de volverse como él. Prefería entregar su alma antes de llegar a ser como él. Ella le dio por fin la espalda, pero era tarde porque él se la dio primero hace más de tres décadas. Desde el principio fue ignorada pero ella supo convivir con ello. Ella miraba con admiración y lágrimas contenidas a otras personas que eran cómo él debería haber sido siempre. Ella siempre se ponía a llorar de alegría por otros pero también de tristeza por no poder contar nunca con una persona así. Él nunca decía “hola”. “Te quiero” no entraba dentro de su extenso vocabulario. Nunca decía palabras bonitas. Lo único que había recibido de él eran conversaciones mudas y sonidos de bisagras oxidadas decían “hola” y “hasta luego”.

Desde siempre, ella mira el único lado positivo de su presencia en su vida: gracias a él aprendió qué es la soledad y cómo convivir con ésta. Ella nunca paró su mundo por él porque él nunca paró el suyo por ella. Ella llegó a odiarle, pero luego se dio cuenta de que el hecho de odiar es dar demasiada importancia a una persona. Como propósito de año nuevo se propuso no odiarle sino que le diese igual. Ahora, gracias a su espíritu de superación, lo consiguió, y ahora su sueño está cada día más cerca. Ella nunca dejó que nadie le cortase las alas. Ella se cree capaz de alcanzar ese sueño, ella se quiere a sí misma y eso es lo único que importa.



lunes, 15 de julio de 2013

You are the one I want…*

_ ¡Enhorabuena!

_ ¿Enhorabuena?, ¿por qué?

_ Porque sé que ayer tuviste que ir a jugar una partida contra el Azar y ganaste. Sé que tenías miedo pero lo conseguiste.

_ En realidad el Azar me dejó ganar, por desgracia hay cosas que se nos escapan de las manos. El ser humano no es capaz de controlar todas las situaciones. El azar lo sabía, por eso me dejó ganar.

_ ¿Pero el Azar te dijo algo?

_ Sí, que hay veces que nos merecemos una segunda oportunidad y me la dio. Me la dio porque me he esforzado mucho durante estos años; pero también me dijo que caminase con cuidado porque cualquier día éste podría desaparecer.

_ ¿Te duele?

_ ¿El qué?

_ El hecho de que el Azar te haya dejado ganar.

_ Siempre me ha molestado que el Azar sea responsable de muchos sucesos. Soy consciente del papel que ocupa el Azar en mi vida, en esta eterna lucha específicamente ocupa el 100%. Aún así seguiré luchando porque sé que el Azar también lucha contra sí mismo para poder controlarse y ser libre. Así que no me duele, ganando yo o perdiendo él, ambos luchamos por lo mismo. En realidad, él y yo somos uno.

_ Me prohibiste entrar en esa lucha, cada día entiendo más por qué. Luchar contra uno mismo es cosa de uno. Sigue luchando, creo en ti.


_ Gracias, tu siempre creíste más en mi de lo que yo siempre creí en mi misma. 

sábado, 29 de junio de 2013

Mirrors...*



Demasiado bonito para ser cierto. Lo que cuidé como oro en paño se rompió. Era demasiado frágil. Estaba subiendo un peldaño cuando éste quebró y me caí con él. Ahora me doy cuenta de que estaba soñando despierta. Era consciente de que podría pasar y que en un día la vida puede dar un giro de 360º. Eso es lo que ha pasado y es doloroso volver a empezar desde el principio. Empiezo a sentir cómo la soledad vuelve a meterse en mi interior. Ahora respiro el vacío. Evito conversaciones en las que acaban diciendo “vale” como modo de decir que me han escuchado ignorando todo el dolor que hay oculto en cada sílaba que pronuncio. Ahora lo único que comparto es mi silencio. El silencio será testigo de mis progresos y de mis errores.

Hace mucho tiempo aprendí lo que significa luchar sola contra algo y me tuve que hacer a la idea de que tendría que hacerlo muchas veces. Al mismo tiempo aprendí a ser feliz. Éste es el principio del caos, tendré que volver a renunciar a muchas cosas; pero algún día, con paciencia, podré volver a tenerlas. Recordar que un día lo conseguiste te da las fuerzas suficientes para continuar. He ido creciendo como persona: no huyo y ya no temo. La vida continúa y la esperanza nunca muere.


sábado, 22 de junio de 2013

Parte de mi vida...*

Cuando miro un objeto siempre aprecio el valor sentimental que tiene para mí. Me parece increíble que tantos objetos puedan simbolizar tantas cosas y fijar tantos recuerdos. Cada vez que salgo del tren, cojo el periódico y miro la sección de pasatiempos. Cada vez que me compro una napolitana, como un bocadillo de Nocilla o chucherías. Cada vez que me siento en aquel banco en esa rotonda cuadrada. Cada vez que veo un tablero de parchís. Cada vez que veo una foto de un dodo o de un cerdo. Cada vez que leo un texto en francés. Cada vez que tarareo una canción, te la pego o la continúas. Cada vez que veo Los Simpsons. Cada vez que busco un diccionario. Cada vez que paseo y contemplo esa pared que me dedicaste. Cada vez que busco ese país en mi globo terráqueo. Cada vez que paso por delante de ese instituto o de esa universidad. Cualquiera que no me conozca lo suficiente y esté leyendo esto creerá que sólo son un montón de cosas sin sentido. Para mí no son sólo acciones o cosas, cada vez que veo o hago algunas de estas cosas sonrío e incluso a veces me río. Todo esto eres tú, un cúmulo de sentimientos que puedo guardar en objetos. No estás físicamente, pero que no te quepa duda, te recuerdo cada día. 

sábado, 8 de junio de 2013

Hoy es mi Renacimiento...*

Se ha abierto una nueva puerta. Feliz, por lo menos de momento. Hoy ha sido un gran día y lo celebraré por medio de palabras. Dormí con las ventanas abiertas y el aire que respiro hoy es esperanza y superación. La vida me ha vuelto a brindar una oportunidad, una oportunidad que me permite estar más cerca de tocar el cielo. Mi esperanza vuelve a renacer y resurjo de mis cenizas.  Hoy veo que dentro de mis límites la vida tiene miles de regalos para mí. Hoy me ha dado uno que nunca desperdiciaré y nunca olvidaré.

Por otro lado, en un día me enfrentaré a uno de mis mayores temores. Aparte de esperanza y superación también siento presión, miedo y vergüenza. He dado lo mejor de mí en todo momento y espero que merezca la pena. Hoy el sentimiento de superación gana al miedo, aunque en muchos momentos el miedo ha sido el vencedor. Me quiero demostrar a mí misma de que soy capaz, de que puedo tomar las riendas, de que puedo superarme a mi misma. Siempre he sido objetiva y estoy viendo las dos caras de la moneda. En las dos caras de la moneda veo valentía por cumplir un sueño, pero si las comparo veo que una es cumplir un sueño y la otra es decepción. Pero, ¿sabes qué? A partir de hoy guardaré en mi bolsillo una cita que un poeta un día escribió y no quiero olvidar: “El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”.

Un día después te puedo contar que nunca olvidaré cómo subí al escenario mientras mis piernas temblaban, llegó un momento en el que pensé que podría llegar a caer. Mi cabeza me recordaba: “Te has esforzado mucho, puedes hacerlo. Ésta es tu oportunidad”. ¿Cómo salió todo? Creo que logré sorprender a muchos de ellos. Muchos compañeros me felicitaron, por lo que creo que tuvo algo de éxito. Puede parecer una tontería, pero tras haberme enfrentado a la timidez y a la inseguridad, por dar la cara y enfrentarme a mis problemas he aprendido mucho. Ayer rompí una gran barrera que tenía en mi interior, he conseguido dar un paso más. He cumplido un propósito de todos los que tenía y sigo teniendo. Mi esperanza sigue viva para hacer cualquier cosa que me proponga. Sí, puede que las siguientes veces fracase, pero siempre recordaré que un día conseguí superarme. Hoy agradezco la oportunidad que me dieron mis compañeros para dar este paso, tuvieron fe en mí y gracias a ellos ahora tengo más fe en mí.


Un mismo texto escrito en dos días distintos. Comparación de sentimientos y de emociones del antes y el después para siempre recordar cómo fue este viaje. En dos días han ocurrido dos cosas muy buenas en mi vida que no quiero olvidar y he querido compartir. Doy las gracias a todos mis amigos por ayudarme a ensayar y por haber estado a mi lado cuando lo he necesitado. Doy gracias a todos mis compañeros por brindarme esta oportunidad, espero que estéis satisfechos del trabajo que he realizado. 

sábado, 25 de mayo de 2013

Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia…*


Y ya son seis años a su lado. Una misma alma en dos cuerpos distintos. Me siento afortunada porque esos ojos me siguen mirando. Su sonrisa siempre ha sido contagiosa. Sus brazos siempre me han protegido con cariño. Sin rendirse, ha logrado llegar a lo más profundo de mi corazón, tarea que sólo han conseguido unos pocos. Ha sabido ayudarme y hacerme reír cuando todo iba mal. Aunque también hemos tenido momentos difíciles pero hemos sabido aprender el uno del otro y seguir hacia delante. Él no lo sabe, pero es una persona que apareció en el momento más difícil de mi vida. Era una época en la que sólo fingía estar bien mientras luchaba en silencio. Sin embargo, con sólo su presencia supo salvarme de una ola de pesimismo. Cuando le digo “Tengo un problema”, él siempre me ha respondido con un “Pues si tú tienes un problema, yo también”. Hemos sabido formar un buen equipo. Siempre que he querido tirar la toalla él ha estado ahí para sujetarla y evitar que caiga. Nunca sabré por qué me eligió a mí ni yo a él, supongo que el corazón no tiene respuestas a todas las preguntas. Nunca me cansaré de decirle que sus chistes son muy malos, aunque en el fondo alguno me hace reír. Te quiero, gracias por curar un corazón herido. Gracias a ti ya funciona.


domingo, 19 de mayo de 2013

Alegría, esfuerzo, detalles e ilusión…*


Me acostumbré a ganar en el pasado, pero la vida me enseñó lo que significa fracasar desde temprana edad. Fracaso, éxito, fracaso, fracaso, fracaso, éxito. Así es la vida. Ahora me ha tocado fracasar, fracasar, fracasar y fracasar. He fracasado de manera abominable. Di lo mejor de mí, me he esforzado mucho y aún así he fracasado en muchos sentidos. Sería un buen momento para rendirme, sería el camino más fácil. En cambio, nunca me ha gustado el camino fácil. Me encuentro sola en este camino de frustración e incertidumbre.

Por otro lado, en muchas ocasiones, otras personas me han complicado más el camino. Respiro hondo, seco mis lágrimas con la manga de la camisa y sigo caminando. Ignoro esas palabras. Acciones que duelen pero están vacías de contenido. Mientras muchas puertas se cierran detrás de mí, sé que otras se abrirán. Hoy no me voy a lamentar por el pasado, seguiré dejándome la piel. Hoy, no sé cómo, me llenaré de fuerza para continuar. Sé hacia que dirección tengo que caminar, lo único que no sé es cómo volver a levantarme. Éste no es el final, tengo esperanza, por eso me levanto. Sé que si no lo hago yo, nadie lo hará por mí. Siempre caí en las garras del pesimismo pero sé que el optimismo es parte de la solución. Espero que el fracasar se convierta en un obstáculo posible de superar y que el éxito sea una recompensa posible de alcanzar. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Challenges…*


Cuatro desafíos me encuentro ahora en mi camino. Por ahora siento que todo va bien, pero sé que no tengo que bajar la guardia. Ya han sido cinco las veces que lo he intentado y siempre en la última prueba he caído. Cada vez que superas una prueba alguien grita ¡Desafío superado! Ahora empieza la partida de nuevo. Esta vez no pediré ayuda, si tengo que perder, que sea por mi propio pie. Esta vez voy a olvidar todo el daño que he sufrido y voy a continuar como si nunca me hubiesen herido. ¡Primer desafío superado! Ahora me estoy enfrentado al segundo. Sigo sola, sin necesitar la ayuda de nadie. A veces hay tormenta y me resguardo debajo de un puente. En este momento tengo muchas cosas en las que pensar. Cuanto más pienso más me hundo. Ahora suspiro y digo: “Encantada de conocerte”, de tanto pensar he logrado volver a conocerme. ¡Segundo desafío superado! Nubes tormentosas empiezan a disiparse. Por el momento no he conseguido ver la luz del sol, vivo en una eterna noche. Cielo despejado lleno de estrellas y una hermosa luna llena. Dormía y me despertada. Seguía siendo de noche. Mi esperanza es que vuelva a amanecer. Volví a recordar la razón por la que decidí poner la dirección de este blog. “Siempre mira el lado bueno de las cosas”. Volvió a amanecer, aún había esperanza. ¡Tercer desafío superado! Empieza a temblar el suelo. Un pequeño temblor que luego se convirtió en terremoto. No me siento segura pisando este suelo, no hay equilibrio, no hay estabilidad. Fijé la mirada a un rascacielos que empezaba a resquebrajarse. Empecé a huir. En cuanto empecé a correr me di cuenta de que el edificio que había enfrente de aquel rascacielos no se movía. Era como si en ese edificio nunca hubiese habido ningún temblor. Sin pensar en nada más me limité a correr como si no hubiera mañana, hasta que caí en la cuenta de que el terremoto no era real. El miedo se estaba apoderando de mí creando una realidad paralela. ¡Cuarto desafío superado! Por fin gané la partida. Hacía demasiado tiempo que no lloraba de tanta alegría y orgullo. Olvidar lo que ha ocurrido, volver a conocerse, mirar el lado bueno de las cosas y no dejarse vencer por el miedo, esas eran las claves. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

A este corazón le quedan muchas cosas por las que latir…*




Un día un sabio, a la par que ingenuo, me vio llorando en un rincón. Él sabía por qué lloraba y me dijo: “Creo que aún no lo has superado”. Esas palabras lograron herir mi corazón. A veces la gente te juzga a partir de lo que ve. De una imagen muchas veces creen que pueden decir cómo es una persona y juzgarla. Conoces la razón por la que lloro pero esta vez no tienes razón, lo siento. A simple vista puede parecer que no haya superado nada, pero lo dices porque tengo lágrimas en los ojos o porque siempre lloro por lo mismo. Sin embargo, nunca podrás analizar mis pensamientos, nunca podrás ponerte en mi lugar porque no hay palabras que describan cómo me siento. Te puedo asegurar que antes nada era así. Antes lloraba más, ahora no tanto. Antes mi corazón estaba completamente blindado, pero ahora intenta abrirse. Antes mis labios estaban sellados, ahora no. Intento que estas cosas cambien poco a poco aunque siempre estoy alerta. “Superar” no significa no volver a pensarlo. “Superar” no significa pensar en ello y que no te duela. “Superar” significa convivir con el dolor que te provoca pensar en ello.


¿Por qué lloro? Lloro cuando no se cumple lo que me prometieron, lloro por haber confiado en esas personas, lloro por haber idealizado esas promesas y luego ver cómo éstas nunca aparecen. Cada día una lección nueva, un paso más para seguir hacia delante. He luchado mucho por estar en la posición en la que estoy ahora, más de lo que jamás te hubieses podido llegar a imaginar. Cuesta mucho llegar hasta aquí, pero más cuesta mantenerse en esta posición. Por eso me considero una persona fuerte por dentro, aunque no por fuera. Para mí llorar no es un símbolo de debilidad pero para la sociedad sí. Lloro porque me desahogo, es la única válvula de escape para todos estos sentimientos a flor de piel. Puedo llorar de tristeza a la par que de alegría. Ahora estoy a un metro de distancia de la puerta de salida. Mañana estaré saliendo por esa puerta y será ahí cuando el sabio diga “Me equivoqué, sí lo has superado”. 

martes, 23 de abril de 2013

That's the truth...*


Nerviosa, como siempre cuando se acerca este acontecimiento. Valentía y tranquilidad es lo que necesito ahora. Hoy lo único que quiero escuchar es el silencio y envolverme en él creando mi propia atmósfera. Por unos minutos quiero olvidar lo que pasa fuera. Mañana, pase lo que pase, será uno de esos días en los que necesitaré un abrazo. Hay situaciones en las que siempre tienen que recordar tu pasado. Para mí el pasado siempre será presente. Procuro usar el lema: “El pasado, pasado está”. Me desprendo de errores pasados y gracias a ello realmente he aprendido cuales son mis prioridades. Acepto el pasado y siempre aprendo de él.

Me dedico a luchar en una batalla perdida, pero no tengo elección porque yo no elegí este camino. Aprendo a sobrevivir en el campo de batalla teniendo la esperanza de ganar una guerra que ya he perdido, eso es lo que ansío. Desearía que todo esto hubiese sido un sueño. Siento miedo de tener que rendirme o quedarme atrapada pero me tranquiliza estar entre tus brazos y que me tiendas la mano. Hay veces que para ayudar a otros me hiero a mi misma revolviendo mi pasado, buscando el capítulo y la página adecuada; pero lo hago porque merece la pena, porque la persona merece mi ayuda.

“Nunca”, “Siempre”, “Te quiero” son palabras que nunca suelto a la ligera. Quien me conoce ya lo sabe. Personas que me pusieron la zancadilla no merecen que estas palabras salgan de mi boca, veo la mentira en sus ojos. Otros lograron engañarme por un tiempo, pero luego aprendí su truco. He tenido la suerte de aprender rápido a base de batallas perdidas. A los que siempre me dieron su cariño les digo: “Siempre te querré y nunca serás olvidado”. 

jueves, 11 de abril de 2013

Mistakes…*


Cometemos muchos errores, unos que se olvidan a los dos minutos y otros que cambian nuestras vidas. Muchas veces nos equivocamos porque no sabemos dónde están los límites. Existen diferentes visiones de la realidad: la que pensamos que es buena para nosotros porque nos convence; la que descartamos porque no nos gusta; y la objetiva que es aquella a la que nadie hace caso y en el mundo real es la que casi siempre es la acertada. Ésta unas veces gusta y otras no.

Muchas veces nos dejamos llevar por nuestros sentimientos dejando sorda a la razón. Creamos nuestra propia realidad usando como cimiento nuestro corazón sordo con unos pocos ladrillos que encontramos por el camino. Tarde o temprano, esta utopía acaba desplomándose frente a ti siendo perfectamente consciente de que se iba a caer tarde o temprano. La verdad duele y la realidad es una mezcla de sensaciones: por una parte sientes tristeza e impotencia; y por la otra alegría e ilusión. La razón siempre va a volver para ser escuchada; y al final el tiempo, la razón y corazón va poniendo orden a nuestras vidas. Pon tu corazón en todo lo que hagas pero nunca mires la realidad a través de un espejo.

sábado, 6 de abril de 2013

I think I don't need you...*


_ He ido a tu casa pero no estabas. Me ha costado mucho encontrarte. ¿Qué haces?

_Correr

_ ¿Por qué?

_ Para estar más lejos de aquí. Siempre he sentido que éste no es mi lugar. Siempre he querido llegar hasta allí.

_ ¿Dónde es “hasta allí”?

_ Pues hasta el final del camino.

_ ¿Hasta el horizonte?

_ Sí, donde parece que se junta el cielo con la tierra. Si se llama así, sí.

_ ¿Sabes qué el horizonte sólo es un límite visual? No vas a poder llegar hasta allí, es sólo algo visual. Lo puedes ver pero no alcanzar.

_ No sé, una meta también es un límite visual. Lo puedo ver en mi cabeza, pero si me lo propongo lo puedo alcanzar. Déjame intentar llegar a lo imposible por una vez. 

martes, 19 de marzo de 2013

Lights...*


Muchas personas me preguntaron “¿Por qué lo haces?”. La respuesta es que este año me he propuesto hacer algo totalmente distinto como intento de convicción de que puedo hacer cualquier cosa que me proponga. La vida es un verdadero reto, pero esta vez se me presenta uno bastante duro. Decidí hacer algo que nadie se esperara de mí, realmente quería sorprender a todo el mundo. Algo que realmente crea que puedo hacer. Para todo propósito se necesita el apoyo de uno mismo, y lo tengo. A día de hoy puedo afirmarte que confío en mí misma, mi inseguridad por fin está desapareciendo. Realmente esta experiencia puede hacer que venza totalmente a la inseguridad y a la timidez. Sé que va a ser un duro camino en el que avance y retroceda constantemente, pero sé que tengo la paciencia suficiente para no rendirme.

Por otro lado, mucha gente me decía: “Eres muy valiente, yo no sería capaz”. Lo entiendo porque al decidirme, las dudas y miedos empezaron a avasallarme, pero algo en mi interior decía: “Lo puedes hacer bien. Aprovecha esta oportunidad”. Siempre pienso que  he pasado por demasiadas circunstancias que me han impedido y siempre me impedirán, por desgracia, realizar muchas cosas. Por ello, no voy a permitir perderme cosas que mi interior dice que puedo hacer. Cuando tienes una vida limitada te das cuenta de que tienes que hacer todas las cosas positivas que puedas y no pensar en aquellas que nunca podrás alcanzar a tocar. No puedo tocar el cielo, pero me quedaré lo más cerca que pueda de él.

A la hora de enfrentarse a un reto lo mejor que te puede ocurrir es que tus amigos, tu familia y compañeros te apoyen. Mis amigos siempre me han dado ese empujón diciendo: “Hazlo, tú puedes. Confiamos en ti”. No sabía si este propósito podría convertirse en realidad porque era una decisión que tenían que tomar mis compañeros. Contar con el apoyo de la mayoría de tus compañeros es una sensación increíble. Al resto de compañeros que no votaron por mí, se lo agradezco también y espero que me den la oportunidad de demostrarles que puedo hacerlo bien. 

sábado, 2 de marzo de 2013

Parallelism...*



Hoy era uno de esos días en los que te gustaría no haber apagado el despertador. Yo, ingenua, lo apagué y me levanté. Un nuevo día empezaba con el mismo humor que ayer, con el mismo humor que antes de ayer. Sales por la puerta con la esperanza de que todos tus problemas se arreglen. Cuando vuelves a entrar por la puerta no se ha arreglado ninguno, de hecho, vienen contigo muchos más. Dijiste que estarías a mi lado. En realidad crees que has cumplido tu promesa pero no, tú cuerpo es el único que está presente porque tu mente está en otro lugar. La situación no puede ir en peor dirección, por lo que he decidido coger otro camino. Sé que esquivarte no es una solución, pero necesito tiempo para pensar. Mientras tanto, procuro colocar las palabras en el lugar correcto para construir la mejor frase posible con la que explicar lo que siento sin dejar que la ira se adueñe de mis palabras.

Demasiados sentimientos a flor de piel. Me tiembla el pulso y mis piernas flaquean. Echo de menos el ayer porque hoy no quiero enfrentarme al mañana, no estoy preparada. El inconveniente es que el tiempo no se para, me adelanta. Una carrera contra el tiempo en la que al correr el primer metro ya me ha dado flato y me he tenido que parar. Te echo de menos, cada día más, porque contigo todo era más fácil. Ojalá pudieses estar más a mi lado, tu hacías mi mundo mejor. Puede que esto sea una señal que me esté enseñando que a pesar de que este año se me esté quedando grande, podré salir de ésta yo sola. Tomo mi decisión y decido ir  por una calle paralela a la tuya. Seguiremos el mismo camino pero nunca llegaremos a juntarnos en el mismo punto. 

domingo, 24 de febrero de 2013

Just look into my eyes...*


¿Quién te hace reír y quién te hace llorar? Probablemente las personas que te hacen reír también te hacen llorar, es parte de querer a una persona. Cuando de verdad no quieres a una persona te hace sentir indiferencia. Muchas veces para ayudar a una persona busco mi cuaderno del pasado, un cuaderno normal y corriente sin ninguna clase de florituras en la tapa. Es un cuaderno que tengo escondido en un lugar donde nadie pueda encontrarlo por el contenido que hay en él; creedme, nunca podríais adivinar dónde está. En él se recoge toda mi historia. Para ayudarte, arranco algunas hojas de aquel doloroso cuaderno para que las leas y veas que esas páginas las escribí yo una vez, que es parte de mi pasado, una lección que aprendí y que la anoté para no olvidarla nunca. Ahora esas hojas te las doy a ti para que veas que me identifico contigo, que te comprendo y para que leas cómo salí de ese problema.

Quiero que te des cuentas de que hay una solución y de que no estás solo. Me duele recordar la existencia de ese cuaderno pero no quiero quemarlo porque sé que me será útil siempre; si no es útil para mí, lo será para ti. No te sientas culpable si ves que una lágrima se desliza por mi mejilla; eso es porque hay veces en las que recuerdo el contenido y no puedo evitar derramar alguna. Ese pasado, aunque lo olvidé para salir hacia adelante, siempre formará parte de mí y no puedo cambiarlo. A cambio, me regalaste unas bellas palabras que siempre las tendré en mi cabeza porque sé que eres capaz de cumplirlas. Nunca me olvidaré de aquella noche en la que me miraste a los ojos, me secaste las lágrimas y me dijiste “Siempre voy a estar a tu lado” y yo te respondí: “Ojalá mañana me dijeses lo mismo para volver a darte la misma respuesta”. 

domingo, 17 de febrero de 2013

You are perfect…*


Siempre he pensado que la gente me puede hacer feliz muy fácilmente, sólo con una palabra sincera en el momento adecuado me es suficiente. Un día me surgió la necesidad de intentar transmitir lo que pienso de alguna manera, pero no sabía cómo hasta que descubrí que podría crear un blog. Jamás creí que pudiese llegar a mantenerlo durante tanto tiempo. No me gusta dar las gracias por escrito porque si tuviese la ocasión de veros os las daría en persona pero realmente no sé quienes son todos los que dedican unos minutos a leer lo que escribo. En este blog está gran parte de la historia de mi vida, todo lo que pienso, todo lo que odio y todo lo que amo. Me gusta cuando os sentís identificados y cuando cada texto lo interpretáis a vuestra manera a base de vuestras propias experiencias. Gracias por darme la oportunidad de entrar en vuestro mundo. Me gustan las críticas, ya sean buenas o malas. Las buenas te motivan a seguir escribiendo y las malas te motivan a mejorar. Agradezco que me hagáis mejor persona. Gracias por dedicar parte de vuestro valioso tiempo a leerlo. Gracias por sentiros identificados en alguna ocasión. Gracias por criticarlo. Gracias por hacerme sonreír aunque las circunstancias no sean buenas.


domingo, 10 de febrero de 2013

Open your eyes...*




Creo que todas las situaciones, ya sean malas o buenas, ocurren por una razón. Yo creo que es para tratar de hacernos mejor personas. Las malas rachas están para decirte frases como“levántate”, “abre los ojos”, “¿acaso no lo ves?” o “no merece la pena”. Por otro lado, las cosas buenas son aquellas que te hacen sentir orgulloso de ti mismo, querido y son premios al esfuerzo, a la perseverancia y a la paciencia. Es como un “por fin lo he conseguido”.

Un día, no recuerdo la razón, acabé perdiendo a una gran persona y ni siquiera fui capaz de detenerlo, irremediablemente lo dejé pasar. Fue una de las peores épocas por las que he pasado. Miraba el reloj con impotencia porque no sabía qué hacer, el tiempo me hacía culpable de lo ocurrido. A medida que el reloj seguía funcionando, yo miraba cómo el minutero se iba moviendo. Lo que era todo para mí se desvaneció y se convirtió en arena. Esos finos y brillantes granos los guardé en bote y los puse en la mesita de noche.

No había noche en la que no mirase con añoranza aquel bote; incluso ya había memorizado por dónde el bote estaba rayado por el movimiento de la arena. Los recuerdos junto a esa persona se reflejaban en el brillo de la arena. La arena mantenía el brillo, aún tenía esperanza. Este mal momento me dio a pensar que tal vez yo no era la persona adecuada o que no era lo suficientemente buena, pero me equivoqué, el tiempo me devolvió a esa persona. Un día decidí abrir el bote para quitar un diminuto insecto. La arena se juntó con mis lágrimas, ésta se hizo una masa y la moldeé, y lo que antes era nada volvió a ser todo. Sólo me hizo falta abrir los ojos.



domingo, 3 de febrero de 2013

No hay más ciego que aquel que no quiere ver…*


¿Quién se ha tragado mis palabras? Ahora son palabras mudas que se esconden en mi boca y hacen un nudo en mi garganta. La frase que escucho constantemente en mi mente es un “quiero, pero no puedo” porque la gente siempre critica sin saber y los prejuicios siempre estarán allí. Por otro lado, el egocentrismo está a la orden del día, mis oídos te escuchan pero tus oídos se taponan cuando detectan la melodía de mi voz. No sé por qué preguntas “¿Qué tal?” si en realidad la respuesta no te interesa. En esos momentos decido silenciar mis palabras. Decido silenciarme porque no te necesito y tú a mi tampoco. Valgo más que tú. Sigo a mi corazón y te digo Adiós. Algún día te darás cuenta de tu egocentrismo y de tu egoísmo. Para cuando te des cuenta ya será tarde porque ya te habré dejado una nota diciendo “no volveré”. Voy perdiendo toda la fe en ti, pero la culpa es mía, debería haber callado antes de contarte el mayor de mis secretos. Éste es el peor secreto guardado de toda la historia, lo sé, pero mientras sufro, no te preocupes porque todo pasará. Seguro que tú también te darás cuenta de que no me necesitas. Gracias por todo, tal vez me mostrarte la mayor lección de toda mi vida.

lunes, 21 de enero de 2013

It’s all about you…*


Con el tiempo has visto que este lugar se te ha quedado pequeño, a veces pasa, necesitas un lugar en el que desplegar tus alas.  En unos meses te preguntarás, ¿qué pasará? Yo te responderé que no tengo ni idea y que nadie lo sabe pero que vueles sin miedo. Procura que nadie te corte las alas nunca y si alguien lo intenta es porque realmente no piensa en ti, piensa en sí mismo. No mires hacia atrás, sólo quédate con lo que aprendiste en el pasado para aplicarlo en el presente.

No te olvides de esos años que compartimos aprendiendo, de esas tardes en las que sólo nos dedicábamos a hablar en un banco, de las canciones que inventamos, de cuando siempre llegabas tarde a las quedadas, de todas las cosas que tenemos en común y de que siempre querremos lo mejor para ti. Somos tres letras, una para cada una y sólo nosotras sabemos su significado. Mientras, nosotras seguiremos intentando alcanzar nuestros sueños. Yo te prometo no caerme tanto por las escaleras y seguir bien incluso cuando sienta tu ausencia. Sentir tu ausencia, a la par de doloroso es gratificante porque sé que aún formas parte de mí.

También te pido que no te preocupes porque aunque estés lejos siempre serás un hueco que jamás podremos rellenar con otra persona. Nunca serás un  recuerdo porque siempre sentiré de lejos los latidos de tu corazón. Creo en el destino y si éste quiere, nos volveremos a ver muy pronto. Por esta razón, siempre digo “Hasta luego” y no “Adiós”. Espero que cuando te sientas sola, cuando no sepas qué hacer, leas esta entrada y que éstas palabras te ayuden a levantarte cuando los tiempos sean difíciles. Por esta razón te dedico estas líneas. 

domingo, 20 de enero de 2013

Los más locos son los que consiguen realizar su sueño...*




¿Sabes qué? Hay muchas personas que llaman “locas” a otras cuando éstas tratan de alcanzar un sueño que parece inalcanzable. Es cierto que la vida es suerte, parece que hay una persona que siempre tira los dados por ti en esta partida pero es mejor haber intentado agarrar tu sueño antes de dejarlo ir sólo por la opinión de los demás. Los sueños que parecen inalcanzables son aquellos que han conseguido una o dos personas. Ellos lo intentaron con todas sus fuerzas y acompañados de la suerte consiguieron su sueño. Si no lo intentas, nunca lo sabrás. Tal vez no llegues, tal vez descubras que no eres tan bueno; si es así es de admirar el hecho de que lo hayas intentado, sufrido y sabido aceptar una derrota. Por estos motivos, de vez en cuando está bien ser un “loco”.