jueves, 31 de mayo de 2012

Puede que mi corazón sea débil pero es mejor que tener un corazón cobarde…*



A veces no hace falta un arma para herir, hay veces que no hace falta un golpe para herir, hay veces que con las palabras bastan. Diciendo la palabra equivocada en el momento más débil y vulnerable de una persona puede perforar todo su cuerpo, es peor que un disparo en el corazón. A mí me pasó sólo una vez, ahí fue cuando empecé a aprender lo que significa sufrir. Ese tipo de personas demuestran tener un corazón que sólo da la cara cuando oye una provocación y juega sucio escupiendo esa palabra horrible en tu cara. Sabe tu punto débil y se aprovechará de él cuando tenga la menor oportunidad.

En ese momento no tenía fuerzas para parar ese tiroteo de palabras absurdas pero sabía que en el fondo me quedaba un poco de fuerza para enfrentarme a ello. Me cansé de escuchar esa palabra, una palabra sin fondo y sin argumento. Era una palabra hueca usada para rellenar el corazón vacío de una persona marchita, un vacío que no quiere reparar. Al no querer repararlo se venga de otros corazones para ver si así puede llenar su corazón de una manera ruin y cobarde. Es cierto que una vez me heriste, es cierto que una vez me pillaste desprevenido y no pude protegerme de tu sacudida de palabras.

Las palabras pueden ser un mundo para ti, o simplemente puedes pensar que son un conjunto de letras unidas por un sin sentido. Si a esa palabra le falta una de sus letras pierde todo su valor; si esa palabra pierde una letra, la palabra deja de existir. Yo decidí jugar con tu palabra al “Scrabble”. Gracias a tu palabra conseguí triple tanto de palabra y gané la partida. Con tu sucia palabra gané el juego, así que te doy las gracias. Tú sigue lanzando palabras, que yo seguiré jugando con ellas porque de heridas sé sacar victorias.

viernes, 25 de mayo de 2012

Yo nunca elegí enamorarme de tí...*


Pienso que hay muchas cosas en la vida que no puedes elegir. Uno no puede elegir qué es lo que le gusta. Cuando nos gusta algo simplemente sentimos una fuerte atracción hacia ello, nos atrae, nos hace sentir completos. Después hay que elegir si estos gustos realmente te convienen o no, si son buenos o no para nosotros. Muchas veces tenemos que rechazar cosas que realmente amamos, y aunque duela, hay que olvidar y no mirar hacia atrás. Es cierto que muchas veces nos equivocamos y olvidamos cosas que no eran perjudiciales para nosotros. De la atracción al amor o pasión por algo o alguien, sólo hay una delgada línea; al igual que del amor al odio.

Hace cinco años decidí dar ese paso. Cuando uno está dispuesto a dar ese paso está constantemente pensando si realmente lo que está haciendo está bien, si es eso lo que realmente quiere, si de verdad no se arrepentirá. Pero como bien dicen, si no lo pruebas nunca sabrás si de verdad mereció la pena intentarlo. Y hoy puedo decir que mereció la pena intentarlo. Aún recuerdo bien cómo empezó todo, varias personas me ayudaron bastante a dar ese paso, a las cuales nunca he tenido la ocasión de agradecérselo y aprovecho este momento para agradecérselo.

Un día íbamos en el tren y se nos acercó una señora a la que no conocíamos pero ella empezó a hablar con nosotros. Hablando con ella descubrí que casualmente ella y yo teníamos las mismas raíces y ella nació el mismo día que yo. No sé si aquella señora mentía o si realmente esa información será cierta, pero esta historia ocurrió de verdad. Me miró a los ojos y me dijo: “No le dejes escapar, no se encuentra a una persona así todos los días” y lo mismo le dijo a él sobre mí. Cada día pienso más que aquella mujer tenía razón.

Dedicado a mi mejor amigo,
Dedicado al que ha conseguido que mucho de mis sueños se hayan convertido realidad,
Dedicado al que siempre me ha dicho que nada es imposible,
Y por último, dedicado a esa persona con la que me encontré en el momento, en el lugar y la hora adecuada.