miércoles, 25 de septiembre de 2013

I wish...*

Él desde pequeño va al parque con ella. Siempre ha sido su compañera de juegos. Recuerda cómo ella iba detrás de él para hacerle cosquillas y recuerda cómo ella le buscaba hasta debajo de las piedras cuando jugaban al escondite. Reían juntos y discutían a menudo pero esas cosas les hacían estar más unidos.  Reñían pero después siempre se pedían perdón, se daban un abrazo y jugaban como si nada hubiese pasado. Ella siempre le compraba golosinas y le contaba ese cuento de las aventuras de dos sapos que él no se cansaba de escuchar. Tras el cuento cae rendido y cierra los ojos.

Cuando abre los ojos recuerda que todo era fruto de su imaginación. Ella existía de verdad pero nunca pudo estar junto a él. Todos esos momentos juntos nunca llegaron a existir, eran producto de llamadas telefónicas. Desde que tuvo uso de razón supuso que la distancia sería su máximo vínculo. Cada noche cierra los ojos y siempre tiene el mismo sueño. Sueña que la melodía de aquella voz y una foto que está sobre su mesita de noche se unen formando un solo cuerpo. Sueña que puede verla, tomarla de la mano y dormirse en su regazo.

Consiguieron hacer de la distancia el ayer para mantenerse unidos hoy. Una llamada telefónica era todo lo que tenían y siempre han sido fieles a ese invento. Él aprendió que no hay mayor regalo que el contacto humano y es un regalo que piensa aprovechar con todas las personas que pueda. Él ahora sueña que llega a la terminal de ese aeropuerto y por fin puede abrazarla, como él siempre quiso. Ése siempre ha sido su mayor sueño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario