miércoles, 1 de mayo de 2013

A este corazón le quedan muchas cosas por las que latir…*




Un día un sabio, a la par que ingenuo, me vio llorando en un rincón. Él sabía por qué lloraba y me dijo: “Creo que aún no lo has superado”. Esas palabras lograron herir mi corazón. A veces la gente te juzga a partir de lo que ve. De una imagen muchas veces creen que pueden decir cómo es una persona y juzgarla. Conoces la razón por la que lloro pero esta vez no tienes razón, lo siento. A simple vista puede parecer que no haya superado nada, pero lo dices porque tengo lágrimas en los ojos o porque siempre lloro por lo mismo. Sin embargo, nunca podrás analizar mis pensamientos, nunca podrás ponerte en mi lugar porque no hay palabras que describan cómo me siento. Te puedo asegurar que antes nada era así. Antes lloraba más, ahora no tanto. Antes mi corazón estaba completamente blindado, pero ahora intenta abrirse. Antes mis labios estaban sellados, ahora no. Intento que estas cosas cambien poco a poco aunque siempre estoy alerta. “Superar” no significa no volver a pensarlo. “Superar” no significa pensar en ello y que no te duela. “Superar” significa convivir con el dolor que te provoca pensar en ello.


¿Por qué lloro? Lloro cuando no se cumple lo que me prometieron, lloro por haber confiado en esas personas, lloro por haber idealizado esas promesas y luego ver cómo éstas nunca aparecen. Cada día una lección nueva, un paso más para seguir hacia delante. He luchado mucho por estar en la posición en la que estoy ahora, más de lo que jamás te hubieses podido llegar a imaginar. Cuesta mucho llegar hasta aquí, pero más cuesta mantenerse en esta posición. Por eso me considero una persona fuerte por dentro, aunque no por fuera. Para mí llorar no es un símbolo de debilidad pero para la sociedad sí. Lloro porque me desahogo, es la única válvula de escape para todos estos sentimientos a flor de piel. Puedo llorar de tristeza a la par que de alegría. Ahora estoy a un metro de distancia de la puerta de salida. Mañana estaré saliendo por esa puerta y será ahí cuando el sabio diga “Me equivoqué, sí lo has superado”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario