viernes, 31 de octubre de 2014

Cuarenta y cinco...*

Abre los ojos… ¿Qué ves? Una luz cegadora que te hace ver el suelo. Letras, números, iconos… Puedes sentir la distancia con otras personas. Ya no sientes el calor de los abrazos, tan sólo el frío tacto de la pantalla. Mírame a los ojos… ya no puedes… es más seguro mirar una pantalla. Déjame ver cómo salen las palabras de tus labios y escuchar cómo tu entonación forma una frase… ya no es tan fácil… es más seguro escribir y poner un emoticono. Ven a dar un paseo a mi lado… no sé por qué pero parece más seguro mandarte una foto del paisaje. Arriésgate, dame la mano. Arriésgate, déjame hablarte y nada más. Déjame disfrutar de tu presencia y nada más. Cuéntame qué tal te ha ido el día mientras tus gestos le dan más valor a tu historia. Improvisa tus frases. Arriésgate y acércate. Arriésgate, te quiero a 45 cm de distancia. Por suerte a ti te puedo tener a 45 cm de distancia, no tengo esa suerte con todo el mundo. Valora la corta distancia que tienes con tus seres queridos porque gente como yo lleva esperando nueve años para tener a una de esas personas a 45 cm.