domingo, 10 de febrero de 2013

Open your eyes...*




Creo que todas las situaciones, ya sean malas o buenas, ocurren por una razón. Yo creo que es para tratar de hacernos mejor personas. Las malas rachas están para decirte frases como“levántate”, “abre los ojos”, “¿acaso no lo ves?” o “no merece la pena”. Por otro lado, las cosas buenas son aquellas que te hacen sentir orgulloso de ti mismo, querido y son premios al esfuerzo, a la perseverancia y a la paciencia. Es como un “por fin lo he conseguido”.

Un día, no recuerdo la razón, acabé perdiendo a una gran persona y ni siquiera fui capaz de detenerlo, irremediablemente lo dejé pasar. Fue una de las peores épocas por las que he pasado. Miraba el reloj con impotencia porque no sabía qué hacer, el tiempo me hacía culpable de lo ocurrido. A medida que el reloj seguía funcionando, yo miraba cómo el minutero se iba moviendo. Lo que era todo para mí se desvaneció y se convirtió en arena. Esos finos y brillantes granos los guardé en bote y los puse en la mesita de noche.

No había noche en la que no mirase con añoranza aquel bote; incluso ya había memorizado por dónde el bote estaba rayado por el movimiento de la arena. Los recuerdos junto a esa persona se reflejaban en el brillo de la arena. La arena mantenía el brillo, aún tenía esperanza. Este mal momento me dio a pensar que tal vez yo no era la persona adecuada o que no era lo suficientemente buena, pero me equivoqué, el tiempo me devolvió a esa persona. Un día decidí abrir el bote para quitar un diminuto insecto. La arena se juntó con mis lágrimas, ésta se hizo una masa y la moldeé, y lo que antes era nada volvió a ser todo. Sólo me hizo falta abrir los ojos.



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