Se ha abierto una nueva puerta. Feliz, por lo menos de
momento. Hoy ha sido un gran día y lo celebraré por medio de palabras. Dormí
con las ventanas abiertas y el aire que respiro hoy es esperanza y superación.
La vida me ha vuelto a brindar una oportunidad, una oportunidad que me permite
estar más cerca de tocar el cielo. Mi esperanza vuelve a renacer y resurjo de
mis cenizas. Hoy veo que dentro de mis límites
la vida tiene miles de regalos para mí. Hoy me ha dado uno que nunca
desperdiciaré y nunca olvidaré.
Por otro lado, en un día me enfrentaré a uno de mis mayores
temores. Aparte de esperanza y superación también siento presión, miedo y
vergüenza. He dado lo mejor de mí en todo momento y espero que merezca la pena.
Hoy el sentimiento de superación gana al miedo, aunque en muchos momentos el
miedo ha sido el vencedor. Me quiero demostrar a mí misma de que soy capaz, de
que puedo tomar las riendas, de que puedo superarme a mi misma. Siempre he sido
objetiva y estoy viendo las dos caras de la moneda. En las dos caras de la
moneda veo valentía por cumplir un sueño, pero si las comparo veo que una es
cumplir un sueño y la otra es decepción. Pero, ¿sabes qué? A partir de hoy
guardaré en mi bolsillo una cita que un poeta un día escribió y no quiero
olvidar: “El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener
la esperanza muerta”.
Un día después te puedo contar que nunca olvidaré cómo subí
al escenario mientras mis piernas temblaban, llegó un momento en el que pensé
que podría llegar a caer. Mi cabeza me recordaba: “Te has esforzado mucho,
puedes hacerlo. Ésta es tu oportunidad”. ¿Cómo salió todo? Creo que logré
sorprender a muchos de ellos. Muchos compañeros me felicitaron, por lo que creo
que tuvo algo de éxito. Puede parecer una tontería, pero tras haberme
enfrentado a la timidez y a la inseguridad, por dar la cara y enfrentarme a mis
problemas he aprendido mucho. Ayer rompí una gran barrera que tenía en mi
interior, he conseguido dar un paso más. He cumplido un propósito de todos los
que tenía y sigo teniendo. Mi esperanza sigue viva para hacer cualquier cosa
que me proponga. Sí, puede que las siguientes veces fracase, pero siempre
recordaré que un día conseguí superarme. Hoy agradezco la oportunidad que me
dieron mis compañeros para dar este paso, tuvieron fe en mí y gracias a ellos
ahora tengo más fe en mí.
Un mismo texto escrito en dos días distintos. Comparación de
sentimientos y de emociones del antes y el después para siempre recordar cómo
fue este viaje. En dos días han ocurrido dos cosas muy buenas en mi vida que no
quiero olvidar y he querido compartir. Doy las gracias a todos mis amigos por ayudarme
a ensayar y por haber estado a mi lado cuando lo he necesitado. Doy gracias a
todos mis compañeros por brindarme esta oportunidad, espero que estéis
satisfechos del trabajo que he realizado.
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