Ella llegó a odiarle. Extrañamente, sus decepciones consiguieron
motivarla. La decepción no la desmotivó, la ayudó a continuar. A palabras
necias, oídos sordos. Al empezar el día ella tomaba una taza de café mientras él
decía: “No creo que puedas conseguirlo”. La dieron ganas de derramar la taza de
café sobre su espalda pero no se dejó llevar por sus emociones. Se limitó a
responder “Gracias” a cada palabra de desánimo y luego remontó demostrando que
pudo hacerlo, que pudo conseguirlo. No le restregó victorias, se limitó a
disfrutarlas por su cuenta. El otro jamás supo apreciar todo su esfuerzo. Nunca
fue un apoyo, al contrario, siempre fue aquella pierna que te pone la
zancadilla cada día.
Nuestra amiga tenía y sigue teniendo un gran temor, el temor
de volverse como él. Prefería entregar su alma antes de llegar a ser como él. Ella
le dio por fin la espalda, pero era tarde porque él se la dio primero hace más
de tres décadas. Desde el principio fue ignorada pero ella supo convivir con ello.
Ella miraba con admiración y lágrimas contenidas a otras personas que eran cómo
él debería haber sido siempre. Ella siempre se ponía a llorar de alegría por
otros pero también de tristeza por no poder contar nunca con una persona así.
Él nunca decía “hola”. “Te quiero” no entraba dentro de su extenso vocabulario.
Nunca decía palabras bonitas. Lo único que había recibido de él eran
conversaciones mudas y sonidos de bisagras oxidadas decían “hola” y “hasta
luego”.
Desde siempre, ella mira el único lado positivo de su
presencia en su vida: gracias a él aprendió qué es la soledad y cómo convivir
con ésta. Ella nunca paró su mundo por él porque él nunca paró el suyo por
ella. Ella llegó a odiarle, pero luego se dio cuenta de que el hecho de odiar es
dar demasiada importancia a una persona. Como propósito de año nuevo se propuso
no odiarle sino que le diese igual. Ahora, gracias a su espíritu de superación,
lo consiguió, y ahora su sueño está cada día más cerca. Ella nunca dejó que
nadie le cortase las alas. Ella se cree capaz de alcanzar ese sueño, ella se
quiere a sí misma y eso es lo único que importa.