Cuando miro un objeto siempre aprecio el valor sentimental que
tiene para mí. Me parece increíble que tantos objetos puedan simbolizar tantas
cosas y fijar tantos recuerdos. Cada vez que salgo del tren, cojo el periódico
y miro la sección de pasatiempos. Cada vez que me compro una napolitana, como
un bocadillo de Nocilla o chucherías. Cada vez que me siento en aquel banco en
esa rotonda cuadrada. Cada vez que veo un tablero de parchís. Cada vez que veo
una foto de un dodo o de un cerdo. Cada vez que leo un texto en francés. Cada
vez que tarareo una canción, te la pego o la continúas. Cada vez que veo Los
Simpsons. Cada vez que busco un diccionario. Cada vez que paseo y contemplo
esa pared que me dedicaste. Cada vez que busco ese país en mi globo terráqueo. Cada
vez que paso por delante de ese instituto o de esa universidad. Cualquiera que
no me conozca lo suficiente y esté leyendo esto creerá que sólo son un montón
de cosas sin sentido. Para mí no son sólo acciones o cosas, cada vez que veo o
hago algunas de estas cosas sonrío e incluso a veces me río. Todo esto eres tú,
un cúmulo de sentimientos que puedo guardar en objetos. No estás físicamente,
pero que no te quepa duda, te recuerdo cada día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario