domingo, 24 de febrero de 2013

Just look into my eyes...*


¿Quién te hace reír y quién te hace llorar? Probablemente las personas que te hacen reír también te hacen llorar, es parte de querer a una persona. Cuando de verdad no quieres a una persona te hace sentir indiferencia. Muchas veces para ayudar a una persona busco mi cuaderno del pasado, un cuaderno normal y corriente sin ninguna clase de florituras en la tapa. Es un cuaderno que tengo escondido en un lugar donde nadie pueda encontrarlo por el contenido que hay en él; creedme, nunca podríais adivinar dónde está. En él se recoge toda mi historia. Para ayudarte, arranco algunas hojas de aquel doloroso cuaderno para que las leas y veas que esas páginas las escribí yo una vez, que es parte de mi pasado, una lección que aprendí y que la anoté para no olvidarla nunca. Ahora esas hojas te las doy a ti para que veas que me identifico contigo, que te comprendo y para que leas cómo salí de ese problema.

Quiero que te des cuentas de que hay una solución y de que no estás solo. Me duele recordar la existencia de ese cuaderno pero no quiero quemarlo porque sé que me será útil siempre; si no es útil para mí, lo será para ti. No te sientas culpable si ves que una lágrima se desliza por mi mejilla; eso es porque hay veces en las que recuerdo el contenido y no puedo evitar derramar alguna. Ese pasado, aunque lo olvidé para salir hacia adelante, siempre formará parte de mí y no puedo cambiarlo. A cambio, me regalaste unas bellas palabras que siempre las tendré en mi cabeza porque sé que eres capaz de cumplirlas. Nunca me olvidaré de aquella noche en la que me miraste a los ojos, me secaste las lágrimas y me dijiste “Siempre voy a estar a tu lado” y yo te respondí: “Ojalá mañana me dijeses lo mismo para volver a darte la misma respuesta”. 

domingo, 17 de febrero de 2013

You are perfect…*


Siempre he pensado que la gente me puede hacer feliz muy fácilmente, sólo con una palabra sincera en el momento adecuado me es suficiente. Un día me surgió la necesidad de intentar transmitir lo que pienso de alguna manera, pero no sabía cómo hasta que descubrí que podría crear un blog. Jamás creí que pudiese llegar a mantenerlo durante tanto tiempo. No me gusta dar las gracias por escrito porque si tuviese la ocasión de veros os las daría en persona pero realmente no sé quienes son todos los que dedican unos minutos a leer lo que escribo. En este blog está gran parte de la historia de mi vida, todo lo que pienso, todo lo que odio y todo lo que amo. Me gusta cuando os sentís identificados y cuando cada texto lo interpretáis a vuestra manera a base de vuestras propias experiencias. Gracias por darme la oportunidad de entrar en vuestro mundo. Me gustan las críticas, ya sean buenas o malas. Las buenas te motivan a seguir escribiendo y las malas te motivan a mejorar. Agradezco que me hagáis mejor persona. Gracias por dedicar parte de vuestro valioso tiempo a leerlo. Gracias por sentiros identificados en alguna ocasión. Gracias por criticarlo. Gracias por hacerme sonreír aunque las circunstancias no sean buenas.


domingo, 10 de febrero de 2013

Open your eyes...*




Creo que todas las situaciones, ya sean malas o buenas, ocurren por una razón. Yo creo que es para tratar de hacernos mejor personas. Las malas rachas están para decirte frases como“levántate”, “abre los ojos”, “¿acaso no lo ves?” o “no merece la pena”. Por otro lado, las cosas buenas son aquellas que te hacen sentir orgulloso de ti mismo, querido y son premios al esfuerzo, a la perseverancia y a la paciencia. Es como un “por fin lo he conseguido”.

Un día, no recuerdo la razón, acabé perdiendo a una gran persona y ni siquiera fui capaz de detenerlo, irremediablemente lo dejé pasar. Fue una de las peores épocas por las que he pasado. Miraba el reloj con impotencia porque no sabía qué hacer, el tiempo me hacía culpable de lo ocurrido. A medida que el reloj seguía funcionando, yo miraba cómo el minutero se iba moviendo. Lo que era todo para mí se desvaneció y se convirtió en arena. Esos finos y brillantes granos los guardé en bote y los puse en la mesita de noche.

No había noche en la que no mirase con añoranza aquel bote; incluso ya había memorizado por dónde el bote estaba rayado por el movimiento de la arena. Los recuerdos junto a esa persona se reflejaban en el brillo de la arena. La arena mantenía el brillo, aún tenía esperanza. Este mal momento me dio a pensar que tal vez yo no era la persona adecuada o que no era lo suficientemente buena, pero me equivoqué, el tiempo me devolvió a esa persona. Un día decidí abrir el bote para quitar un diminuto insecto. La arena se juntó con mis lágrimas, ésta se hizo una masa y la moldeé, y lo que antes era nada volvió a ser todo. Sólo me hizo falta abrir los ojos.



domingo, 3 de febrero de 2013

No hay más ciego que aquel que no quiere ver…*


¿Quién se ha tragado mis palabras? Ahora son palabras mudas que se esconden en mi boca y hacen un nudo en mi garganta. La frase que escucho constantemente en mi mente es un “quiero, pero no puedo” porque la gente siempre critica sin saber y los prejuicios siempre estarán allí. Por otro lado, el egocentrismo está a la orden del día, mis oídos te escuchan pero tus oídos se taponan cuando detectan la melodía de mi voz. No sé por qué preguntas “¿Qué tal?” si en realidad la respuesta no te interesa. En esos momentos decido silenciar mis palabras. Decido silenciarme porque no te necesito y tú a mi tampoco. Valgo más que tú. Sigo a mi corazón y te digo Adiós. Algún día te darás cuenta de tu egocentrismo y de tu egoísmo. Para cuando te des cuenta ya será tarde porque ya te habré dejado una nota diciendo “no volveré”. Voy perdiendo toda la fe en ti, pero la culpa es mía, debería haber callado antes de contarte el mayor de mis secretos. Éste es el peor secreto guardado de toda la historia, lo sé, pero mientras sufro, no te preocupes porque todo pasará. Seguro que tú también te darás cuenta de que no me necesitas. Gracias por todo, tal vez me mostrarte la mayor lección de toda mi vida.