Y ya son seis años a su lado. Una misma alma en dos cuerpos distintos. Me siento
afortunada porque esos ojos me siguen mirando. Su sonrisa siempre ha sido
contagiosa. Sus brazos siempre me han protegido con cariño. Sin rendirse, ha
logrado llegar a lo más profundo de mi corazón, tarea que sólo han conseguido
unos pocos. Ha sabido ayudarme y hacerme reír cuando todo iba mal. Aunque
también hemos tenido momentos difíciles pero hemos sabido aprender el uno del
otro y seguir hacia delante. Él no lo sabe, pero es una persona que apareció en
el momento más difícil de mi vida. Era una época en la que sólo fingía estar
bien mientras luchaba en silencio. Sin embargo, con sólo su presencia supo salvarme
de una ola de pesimismo. Cuando le digo “Tengo un problema”, él siempre me ha
respondido con un “Pues si tú tienes un problema, yo también”. Hemos sabido
formar un buen equipo. Siempre que he querido tirar la toalla él ha estado ahí
para sujetarla y evitar que caiga. Nunca sabré por qué me eligió a mí ni yo a él,
supongo que el corazón no tiene respuestas a todas las preguntas. Nunca me
cansaré de decirle que sus chistes son muy malos, aunque en el fondo alguno me
hace reír. Te quiero, gracias por curar un corazón herido. Gracias a ti ya
funciona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario