Cansada de ver cómo ciertas personas deciden olvidar a otras
sin razón aparente, sin poner las cartas sobre la mesa. Dueños de su silencio y
cobardía de no querer ser dueños de sus palabras. Acción sin justificación.
Cansada de ver cómo las personas prefieren lo virtual antes
que lo físico. Disfruta del privilegio de la compañía de una persona y ríe
hasta que te duela la tripa en vez de usar un emoticono. Siente su tono de voz
buscando su estado de ánimo, sus gestos y la temperatura de su cuerpo cuando
recibes un abrazo. No trates a las personas que tienes cerca como si estuvieran
a miles de kilómetros de ti. La distancia duele demasiado como para imponerla
de forma voluntaria.
Ya no somos los de antes. Ahora la Prepotencia y el Egoísmo
se escriben con mayúscula, como si de un nombre de persona se tratara. Atrévete
y ven a decirme que me quieres, que me odias, que me quieres olvidar o que me
echas de menos. Ven, mírame a los ojos y dímelo. Dilo, susúrralo, grítalo o
mírame a los ojos y deja que tu silencio diga el resto. Corre el riesgo de
regalarme unos segundos de tu vida y te prometo que no serán desaprovechados.
Dedícame unos segundos para decirme que no merezco tener tus segundos. Ven a
decirme que ha merecido la pena conocerte. Sino, quien calla otorga.