sábado, 25 de mayo de 2013

Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia…*


Y ya son seis años a su lado. Una misma alma en dos cuerpos distintos. Me siento afortunada porque esos ojos me siguen mirando. Su sonrisa siempre ha sido contagiosa. Sus brazos siempre me han protegido con cariño. Sin rendirse, ha logrado llegar a lo más profundo de mi corazón, tarea que sólo han conseguido unos pocos. Ha sabido ayudarme y hacerme reír cuando todo iba mal. Aunque también hemos tenido momentos difíciles pero hemos sabido aprender el uno del otro y seguir hacia delante. Él no lo sabe, pero es una persona que apareció en el momento más difícil de mi vida. Era una época en la que sólo fingía estar bien mientras luchaba en silencio. Sin embargo, con sólo su presencia supo salvarme de una ola de pesimismo. Cuando le digo “Tengo un problema”, él siempre me ha respondido con un “Pues si tú tienes un problema, yo también”. Hemos sabido formar un buen equipo. Siempre que he querido tirar la toalla él ha estado ahí para sujetarla y evitar que caiga. Nunca sabré por qué me eligió a mí ni yo a él, supongo que el corazón no tiene respuestas a todas las preguntas. Nunca me cansaré de decirle que sus chistes son muy malos, aunque en el fondo alguno me hace reír. Te quiero, gracias por curar un corazón herido. Gracias a ti ya funciona.


domingo, 19 de mayo de 2013

Alegría, esfuerzo, detalles e ilusión…*


Me acostumbré a ganar en el pasado, pero la vida me enseñó lo que significa fracasar desde temprana edad. Fracaso, éxito, fracaso, fracaso, fracaso, éxito. Así es la vida. Ahora me ha tocado fracasar, fracasar, fracasar y fracasar. He fracasado de manera abominable. Di lo mejor de mí, me he esforzado mucho y aún así he fracasado en muchos sentidos. Sería un buen momento para rendirme, sería el camino más fácil. En cambio, nunca me ha gustado el camino fácil. Me encuentro sola en este camino de frustración e incertidumbre.

Por otro lado, en muchas ocasiones, otras personas me han complicado más el camino. Respiro hondo, seco mis lágrimas con la manga de la camisa y sigo caminando. Ignoro esas palabras. Acciones que duelen pero están vacías de contenido. Mientras muchas puertas se cierran detrás de mí, sé que otras se abrirán. Hoy no me voy a lamentar por el pasado, seguiré dejándome la piel. Hoy, no sé cómo, me llenaré de fuerza para continuar. Sé hacia que dirección tengo que caminar, lo único que no sé es cómo volver a levantarme. Éste no es el final, tengo esperanza, por eso me levanto. Sé que si no lo hago yo, nadie lo hará por mí. Siempre caí en las garras del pesimismo pero sé que el optimismo es parte de la solución. Espero que el fracasar se convierta en un obstáculo posible de superar y que el éxito sea una recompensa posible de alcanzar. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Challenges…*


Cuatro desafíos me encuentro ahora en mi camino. Por ahora siento que todo va bien, pero sé que no tengo que bajar la guardia. Ya han sido cinco las veces que lo he intentado y siempre en la última prueba he caído. Cada vez que superas una prueba alguien grita ¡Desafío superado! Ahora empieza la partida de nuevo. Esta vez no pediré ayuda, si tengo que perder, que sea por mi propio pie. Esta vez voy a olvidar todo el daño que he sufrido y voy a continuar como si nunca me hubiesen herido. ¡Primer desafío superado! Ahora me estoy enfrentado al segundo. Sigo sola, sin necesitar la ayuda de nadie. A veces hay tormenta y me resguardo debajo de un puente. En este momento tengo muchas cosas en las que pensar. Cuanto más pienso más me hundo. Ahora suspiro y digo: “Encantada de conocerte”, de tanto pensar he logrado volver a conocerme. ¡Segundo desafío superado! Nubes tormentosas empiezan a disiparse. Por el momento no he conseguido ver la luz del sol, vivo en una eterna noche. Cielo despejado lleno de estrellas y una hermosa luna llena. Dormía y me despertada. Seguía siendo de noche. Mi esperanza es que vuelva a amanecer. Volví a recordar la razón por la que decidí poner la dirección de este blog. “Siempre mira el lado bueno de las cosas”. Volvió a amanecer, aún había esperanza. ¡Tercer desafío superado! Empieza a temblar el suelo. Un pequeño temblor que luego se convirtió en terremoto. No me siento segura pisando este suelo, no hay equilibrio, no hay estabilidad. Fijé la mirada a un rascacielos que empezaba a resquebrajarse. Empecé a huir. En cuanto empecé a correr me di cuenta de que el edificio que había enfrente de aquel rascacielos no se movía. Era como si en ese edificio nunca hubiese habido ningún temblor. Sin pensar en nada más me limité a correr como si no hubiera mañana, hasta que caí en la cuenta de que el terremoto no era real. El miedo se estaba apoderando de mí creando una realidad paralela. ¡Cuarto desafío superado! Por fin gané la partida. Hacía demasiado tiempo que no lloraba de tanta alegría y orgullo. Olvidar lo que ha ocurrido, volver a conocerse, mirar el lado bueno de las cosas y no dejarse vencer por el miedo, esas eran las claves. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

A este corazón le quedan muchas cosas por las que latir…*




Un día un sabio, a la par que ingenuo, me vio llorando en un rincón. Él sabía por qué lloraba y me dijo: “Creo que aún no lo has superado”. Esas palabras lograron herir mi corazón. A veces la gente te juzga a partir de lo que ve. De una imagen muchas veces creen que pueden decir cómo es una persona y juzgarla. Conoces la razón por la que lloro pero esta vez no tienes razón, lo siento. A simple vista puede parecer que no haya superado nada, pero lo dices porque tengo lágrimas en los ojos o porque siempre lloro por lo mismo. Sin embargo, nunca podrás analizar mis pensamientos, nunca podrás ponerte en mi lugar porque no hay palabras que describan cómo me siento. Te puedo asegurar que antes nada era así. Antes lloraba más, ahora no tanto. Antes mi corazón estaba completamente blindado, pero ahora intenta abrirse. Antes mis labios estaban sellados, ahora no. Intento que estas cosas cambien poco a poco aunque siempre estoy alerta. “Superar” no significa no volver a pensarlo. “Superar” no significa pensar en ello y que no te duela. “Superar” significa convivir con el dolor que te provoca pensar en ello.


¿Por qué lloro? Lloro cuando no se cumple lo que me prometieron, lloro por haber confiado en esas personas, lloro por haber idealizado esas promesas y luego ver cómo éstas nunca aparecen. Cada día una lección nueva, un paso más para seguir hacia delante. He luchado mucho por estar en la posición en la que estoy ahora, más de lo que jamás te hubieses podido llegar a imaginar. Cuesta mucho llegar hasta aquí, pero más cuesta mantenerse en esta posición. Por eso me considero una persona fuerte por dentro, aunque no por fuera. Para mí llorar no es un símbolo de debilidad pero para la sociedad sí. Lloro porque me desahogo, es la única válvula de escape para todos estos sentimientos a flor de piel. Puedo llorar de tristeza a la par que de alegría. Ahora estoy a un metro de distancia de la puerta de salida. Mañana estaré saliendo por esa puerta y será ahí cuando el sabio diga “Me equivoqué, sí lo has superado”.