Dejaba los segundos correr sin saber que estos nunca
volverían. Siempre las mismas cosas rondaban por su mente sin saber que aún le
quedaban muchas cosas buenas por descubrir: nuevas esencias, nuevos paisajes,
nuevas experiencias y nuevas compañías. Ella pensaba que todo
ocurría por una razón porque su vida se lo había demostrado. Algo duro tuvo que
ocurrir para que despertara. Ocurrió hace demasiado tiempo pero ya empieza a
visualizar la razón por la cual ocurrió. Ha tenido que pasar casi una década
para encajar todas las piezas del puzzle. Aprendió lo que es el amor propio y
aprendió que a veces no hay respuestas a todas las preguntas. Pudo ver quién la
quiere tal y como es mientras otros desaparecieron. A veces sacrificó sus
propias lágrimas para que las de otros no cayeran. Pudo vivir en su propia piel
que cualquier cosa puede pasar pero que también se puede mejorar siendo muy
paciente. Aún la queda mucho por aprender porque sabe que esto acaba de
comenzar. Como en todas las vidas, habrá muchos altibajos pero no hay mejor
sentimiento que superarlos. Ahora disfruta de esta lluvia de segundos. Le gusta
jugar con los charcos, se empapa y se divierte porque sabe que un día dejará de
llover segundos.