Ella no es supersticiosa pero ese día en el que la gente
dice “ni te cases ni te embarques” parece que le dio muy mala suerte en muchos
aspectos. Lo ocurrido realmente la dolía, un capítulo totalmente inesperado. Le
costó aceptar que su vida no iba a ser la de siempre y que nunca podrá hacer
nada al respecto. “Es mi vida, no la suya” por lo que tomó las riendas. Ella se
guardó todos sus sentimientos en un baúl porque sabía que muchos lloraban por
ella, no podía soportar la palabra “pena” o “lástima”. Fingió que todo iba bien
cuando las cosas iban realmente mal, tuvo que hacer frente a muchos problemas
ella sola pero se fue recuperando. ¿Cómo se recuperó? Supongo que es más fuerte
de lo que ella misma pensaba. Para algunos el silencio fue una acción egoísta pero
para ella era la única forma de seguir hacia delante. Su vida, sus normas. Sólo
permitió que fueran sus propias lágrimas las que cayeran. Dejó a todo el mundo
al margen porque ella creyó que nadie merecía que derramaran lágrimas por ella.
No quería empaparse de sufrimiento, tan sólo quería aceptar y luchar para que su situación no fuese un obstáculo
para continuar. Tiene demasiados sueños como para ponerse más límites de los
que debería. El “podría ser” lo convirtió en un “es”. El sufrimiento lo transformó
en esperanza.
En el fondo no era tan diferente, el querer seguir hacia
delante le costó recorrer el camino de la Realidad. “Realidad” significa “Verdad, lo que
ocurre verdaderamente”. Se aprendió la definición de memoria pero sólo supo
apreciar lo que era verdad con la experiencia. La verdad es que hay gente a la
que nunca le gustarás, habrá otras personas que te querrán por interés y otras
por lo que realmente eres. Verdad es que la vida es corta y que los segundos
los desperdiciamos más que aprovecharlos. Verdad es que cada día que se supera
sonríe y se motiva para seguir, sabe que merece la pena y a estas alturas
rendirse no es una posibilidad. Verdad es que el camino es muy duro pero
mientras camina disfruta de las vistas y sus amigos dibujaron dos líneas rectas
y paralelas por las cuales no debía salirse. Verdad es que la felicidad no se
finge, se siente y no puedes engañar a tu corazón. Verdad es que ella ya no
piensa en desgracias y que ahora se siente invencible por saber convivir con su
peor enemigo. Verdad es que el camino de la Realidad nunca acaba de terminarse.
Su vida no es idílica pero en realidad ninguna lo es. Taras, taras y
taras. Todos tenemos y todos queremos regalarlas pero no sabemos que esa es
nuestra verdad. Detrás de cada tara hay una historia, una historia que pocos
saben y que nos hace mirar el mundo desde otro punto de vista. Todos tratamos
de mejorar cada día. Durante muchos años tuvo la esperanza en que aquel
capítulo, aquella situación terminara. Ahora ya sabe que eso no es posible,
decidió no lamentarse más y se enfrentó al mundo como si nunca hubiese pasado
nada.
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