martes, 15 de octubre de 2013

Don't forget...*

Ella no es supersticiosa pero ese día en el que la gente dice “ni te cases ni te embarques” parece que le dio muy mala suerte en muchos aspectos. Lo ocurrido realmente la dolía, un capítulo totalmente inesperado. Le costó aceptar que su vida no iba a ser la de siempre y que nunca podrá hacer nada al respecto. “Es mi vida, no la suya” por lo que tomó las riendas. Ella se guardó todos sus sentimientos en un baúl porque sabía que muchos lloraban por ella, no podía soportar la palabra “pena” o “lástima”. Fingió que todo iba bien cuando las cosas iban realmente mal, tuvo que hacer frente a muchos problemas ella sola pero se fue recuperando. ¿Cómo se recuperó? Supongo que es más fuerte de lo que ella misma pensaba. Para algunos el silencio fue una acción egoísta pero para ella era la única forma de seguir hacia delante. Su vida, sus normas. Sólo permitió que fueran sus propias lágrimas las que cayeran. Dejó a todo el mundo al margen porque ella creyó que nadie merecía que derramaran lágrimas por ella. No quería empaparse de sufrimiento, tan sólo quería aceptar y  luchar para que su situación no fuese un obstáculo para continuar. Tiene demasiados sueños como para ponerse más límites de los que debería. El “podría ser” lo convirtió en un “es”. El sufrimiento lo transformó en esperanza.

En el fondo no era tan diferente, el querer seguir hacia delante le costó recorrer el camino de la Realidad. “Realidad” significa “Verdad, lo que ocurre verdaderamente”. Se aprendió la definición de memoria pero sólo supo apreciar lo que era verdad con la experiencia. La verdad es que hay gente a la que nunca le gustarás, habrá otras personas que te querrán por interés y otras por lo que realmente eres. Verdad es que la vida es corta y que los segundos los desperdiciamos más que aprovecharlos. Verdad es que cada día que se supera sonríe y se motiva para seguir, sabe que merece la pena y a estas alturas rendirse no es una posibilidad. Verdad es que el camino es muy duro pero mientras camina disfruta de las vistas y sus amigos dibujaron dos líneas rectas y paralelas por las cuales no debía salirse. Verdad es que la felicidad no se finge, se siente y no puedes engañar a tu corazón. Verdad es que ella ya no piensa en desgracias y que ahora se siente invencible por saber convivir con su peor enemigo. Verdad es que el camino de la Realidad nunca acaba de terminarse.


Su vida no es idílica pero en realidad ninguna lo es. Taras, taras y taras. Todos tenemos y todos queremos regalarlas pero no sabemos que esa es nuestra verdad. Detrás de cada tara hay una historia, una historia que pocos saben y que nos hace mirar el mundo desde otro punto de vista. Todos tratamos de mejorar cada día. Durante muchos años tuvo la esperanza en que aquel capítulo, aquella situación terminara. Ahora ya sabe que eso no es posible, decidió no lamentarse más y se enfrentó al mundo como si nunca hubiese pasado nada. 

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