Muy pocas personas tuvieron fe en ella. En realidad, fue
ella la que demostró que ellos podían tener fe en ella y con ello logró cerrar
muchas bocas. Todas las primeras impresiones que tuvieron de ella cambiaron, demostró
que no siempre se puede juzgar un libro sólo por la portada. Lo que siempre ha
estado muy extendido es el boca a boca, nunca ha habido mucha afición por la
lectura. Buscamos respuestas en otras personas en vez de elaborar nuestras
propias conclusiones.
A veces confiamos más en el resto que en nosotros mismos. Gran
error, pero la vida misma la puso a
prueba. Cuando aún no sabía leer la enseñaron un libro en el que ponía cuál iba
a ser el gran lastre de su vida. Le pidió a la persona que más quería que le
contara qué ponía y ésta le dijo que, desgraciadamente, sería un lastre que
debería llevar de por vida y que nadie podría ayudarla al respecto. En ese
momento se sintió realmente vulnerable, era la primera vez que se encontraba
sola y tuvo que aprender a confiar sólo en sí misma. Logró que las heridas no
escocieran tanto y que los moratones no doliesen tanto. Eso es lo que es la
vida realmente: esquivamos golpes, disfrutamos de pequeñas recompensas y
luchamos por llegar a nuestra meta sin miedo a lo que pueda acontecer.
Hay veces en las que se siente identificada son Sísifo,
aquel que fue castigado con empujar una enorme piedra cuesta arriba por una
ladera empinada. Sin embargo, la piedra nunca llegaba a la cima de la colina porque siempre acababa
rodando hacia abajo. Y así se repitió la situación una y otra vez. Ella siempre
seguirá cargando con ese lastre, unas veces no notará su presencia pero en
otras sí. Un día pesará tanto que la hará caer ladera abajo dejándola tendida
en el suelo con moratones; mientras que en otras pesará menos y podrá seguir
caminando. Y esta situación se repetirá una y otra vez.
La música la inspira. En sus letras a veces encuentra las
respuestas a sus problemas o simplemente se siente identificada. Ella es la que
define su camino, es culpable de todos los errores que hay en ella a la par de
todas las alegrías que se hallan en ella. Ella es la única que sabe cómo
realmente se siente y esos sentimientos trata de compartirlos. Nunca se olvidará
del autor de la letra de aquella canción que la hace no olvidarse de los
pequeños detalles, de las personas que la acompañan en su vida:
_ ¡Tú eres un afortunado!
_ Sí, de sentirme yo arropado por el manto del amigo del
cual no me he separado.
Gran verdad. La buena compañía siempre se agradece, aunque
no siempre ha sido merecedora de esas personas. Si algún pudiese pedir un
deseo, cualquiera, seguramente pediría tener la fuerza suficiente para poder
soportar todo lo que venga, una oportunidad para demostrar todo lo que vale y luchar
por cambiar todo aquello que considera injusto.

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