lunes, 18 de noviembre de 2013

Draw me with your sweet soul...*



Muy pocas personas tuvieron fe en ella. En realidad, fue ella la que demostró que ellos podían tener fe en ella y con ello logró cerrar muchas bocas. Todas las primeras impresiones que tuvieron de ella cambiaron, demostró que no siempre se puede juzgar un libro sólo por la portada. Lo que siempre ha estado muy extendido es el boca a boca, nunca ha habido mucha afición por la lectura. Buscamos respuestas en otras personas en vez de elaborar nuestras propias conclusiones.

A veces confiamos más en el resto que en nosotros mismos. Gran error, pero la vida misma la  puso a prueba. Cuando aún no sabía leer la enseñaron un libro en el que ponía cuál iba a ser el gran lastre de su vida. Le pidió a la persona que más quería que le contara qué ponía y ésta le dijo que, desgraciadamente, sería un lastre que debería llevar de por vida y que nadie podría ayudarla al respecto. En ese momento se sintió realmente vulnerable, era la primera vez que se encontraba sola y tuvo que aprender a confiar sólo en sí misma. Logró que las heridas no escocieran tanto y que los moratones no doliesen tanto. Eso es lo que es la vida realmente: esquivamos golpes, disfrutamos de pequeñas recompensas y luchamos por llegar a nuestra meta sin miedo a lo que pueda acontecer.

Hay veces en las que se siente identificada son Sísifo, aquel que fue castigado con empujar una enorme piedra cuesta arriba por una ladera empinada. Sin embargo, la piedra nunca llegaba  a la cima de la colina porque siempre acababa rodando hacia abajo. Y así se repitió la situación una y otra vez. Ella siempre seguirá cargando con ese lastre, unas veces no notará su presencia pero en otras sí. Un día pesará tanto que la hará caer ladera abajo dejándola tendida en el suelo con moratones; mientras que en otras pesará menos y podrá seguir caminando. Y esta situación se repetirá una y otra vez.

La música la inspira. En sus letras a veces encuentra las respuestas a sus problemas o simplemente se siente identificada. Ella es la que define su camino, es culpable de todos los errores que hay en ella a la par de todas las alegrías que se hallan en ella. Ella es la única que sabe cómo realmente se siente y esos sentimientos trata de compartirlos. Nunca se olvidará del autor de la letra de aquella canción que la hace no olvidarse de los pequeños detalles, de las personas que la acompañan en su vida:

_ ¡Tú eres un afortunado!
_ Sí, de sentirme yo arropado por el manto del amigo del cual no me he separado.


Gran verdad. La buena compañía siempre se agradece, aunque no siempre ha sido merecedora de esas personas. Si algún pudiese pedir un deseo, cualquiera, seguramente pediría tener la fuerza suficiente para poder soportar todo lo que venga, una oportunidad para demostrar todo lo que vale y luchar por cambiar todo aquello que considera injusto. 

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