_ Llevo mucho tiempo tratando de conocerte pero eres una
persona complicada. Ya hace años que te conozco y aún no lo he logrado. ¿Quien
es tu mayor ídolo?
_ Sí, me lo suelen
decir, pero la confianza en una persona requiere tiempo, en mi caso a veces
demasiado y muchas veces aún así me equivoco de persona. Pues admiro a toda
aquella persona que hace lo que realmente le gusta, todos los que ponen todo su
corazón en algo y nos enseñan que es posible cumplir un sueño.
_ No me esperaba esa respuesta.
_ ¿Y qué respuesta te esperabas?
_ La admiración hacia alguna persona famosa.
_ Pues la verdad que no. Creo que a veces cometemos errores
idolatrando a ciertas personas como son los famosos. Tenemos a mucha gente a la
que admirar a nuestro alrededor pero es cierto que admiro a algunos escritores
o cantantes famosos.
_ Creo que te contradices.
_ Primero analizo a los que están a mi alrededor y todo lo
que han ido haciendo a lo largo de sus vidas. Admiro a todas las personas que
se tragan el orgullo cuando cometen un error, a todo aquel que es capaz de
sacar su propia vida hacia delante, al que se enfrenta a sus miedos, a la
persona que da sin recibir nada a cambio, a todos los que aunque sufren son
capaces de continuar aunque no tengan fuerzas y a cada persona que te presta un
minuto de su atención para ayudarte o pasar un rato a tu lado. También a todo
aquel que tiene una vocación y se dedica a ello, como es cualquier profesión
incluyendo cantantes, escritores y otros famosos. Algunas canciones nos ayudan
a resolver nuestros problemas o simplemente nos sentimos identificados con sus
letras. A veces sientes que cuando lees un libro estás leyendo un pequeño
fragmento de tu vida. Son personas que en cierto modo, comparten sus
pensamientos, nos inspiran y nos despiertan nuevas inquietudes. Y por último,
admiro al que siempre sueña y cumple lo que promete. No hace falta ser famoso
para cumplir alguno de estos requisitos. No hace falta ser famoso para ser
digno de admirar.
