sábado, 30 de noviembre de 2013

Admiración...*

_ Llevo mucho tiempo tratando de conocerte pero eres una persona complicada. Ya hace años que te conozco y aún no lo he logrado. ¿Quien es tu mayor ídolo?

_  Sí, me lo suelen decir, pero la confianza en una persona requiere tiempo, en mi caso a veces demasiado y muchas veces aún así me equivoco de persona. Pues admiro a toda aquella persona que hace lo que realmente le gusta, todos los que ponen todo su corazón en algo y nos enseñan que es posible cumplir un sueño.

_ No me esperaba esa respuesta.

_ ¿Y qué respuesta te esperabas?

_ La admiración hacia alguna persona famosa.

_ Pues la verdad que no. Creo que a veces cometemos errores idolatrando a ciertas personas como son los famosos. Tenemos a mucha gente a la que admirar a nuestro alrededor pero es cierto que admiro a algunos escritores o cantantes famosos.

_ Creo que te contradices.

_ Primero analizo a los que están a mi alrededor y todo lo que han ido haciendo a lo largo de sus vidas. Admiro a todas las personas que se tragan el orgullo cuando cometen un error, a todo aquel que es capaz de sacar su propia vida hacia delante, al que se enfrenta a sus miedos, a la persona que da sin recibir nada a cambio, a todos los que aunque sufren son capaces de continuar aunque no tengan fuerzas y a cada persona que te presta un minuto de su atención para ayudarte o pasar un rato a tu lado. También a todo aquel que tiene una vocación y se dedica a ello, como es cualquier profesión incluyendo cantantes, escritores y otros famosos. Algunas canciones nos ayudan a resolver nuestros problemas o simplemente nos sentimos identificados con sus letras. A veces sientes que cuando lees un libro estás leyendo un pequeño fragmento de tu vida. Son personas que en cierto modo, comparten sus pensamientos, nos inspiran y nos despiertan nuevas inquietudes. Y por último, admiro al que siempre sueña y cumple lo que promete. No hace falta ser famoso para cumplir alguno de estos requisitos. No hace falta ser famoso para ser digno de admirar.


lunes, 25 de noviembre de 2013

The heart never lies…*

Se enamoró de la persona más imperfecta habida y por haber. Curiosamente, su imperfección le hacía sentirse completa. Nunca dejaría marchar a su tesoro más preciado. Se sentía esperanzada, agradecida por como él había sido con ella, feliz por compartir una vida con esa persona y orgullosa por cómo los dos iban creciendo juntos compartiendo sueños. Él también era imperfecto e iba en busca de una persona que pudiese completar sus imperfecciones haciéndole perfecto. Era la pieza perdida de su puzzle. Dos piezas que encajan perfectamente formando uno de los más bellos paisajes de un mundo imperfecto.

Al amor no se le puede poner definición, no le pongas límites a un sentimiento poniéndolo en un diccionario. Cada uno lo siente de una manera dependiendo de quien se trate: empatía, enfado, decepción pero siempre acaba ganando la alegría y la felicidad, siempre.  Los problemas se arreglan y los buenos momentos superan a los malos. Da igual el lugar lo que importa siempre es la compañía. La confianza es el pegamento que nos mantiene unidos, si mantienes viva la confianza, seguramente nunca se despeguen.


Es esa persona que te recuerda que cada día es una nueva oportunidad para demostrar al mundo todo lo bueno e imperfecto que eres. Esa persona que te anima a seguir volando, que te regala sonrisas aunque haya tenido un mal día y que no teme abrirte los ojos cuando sea necesario. Ese tipo de personas son las que merecen un hueco en nuestra vida, son el epicentro de nuestra felicidad. Miró el reloj, las 17:30. Su imperfecto rostro esbozó una de las sonrisas más perfectas jamás vistas. Era la misma sonrisa que esbozó hace seis años y medio. 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Draw me with your sweet soul...*



Muy pocas personas tuvieron fe en ella. En realidad, fue ella la que demostró que ellos podían tener fe en ella y con ello logró cerrar muchas bocas. Todas las primeras impresiones que tuvieron de ella cambiaron, demostró que no siempre se puede juzgar un libro sólo por la portada. Lo que siempre ha estado muy extendido es el boca a boca, nunca ha habido mucha afición por la lectura. Buscamos respuestas en otras personas en vez de elaborar nuestras propias conclusiones.

A veces confiamos más en el resto que en nosotros mismos. Gran error, pero la vida misma la  puso a prueba. Cuando aún no sabía leer la enseñaron un libro en el que ponía cuál iba a ser el gran lastre de su vida. Le pidió a la persona que más quería que le contara qué ponía y ésta le dijo que, desgraciadamente, sería un lastre que debería llevar de por vida y que nadie podría ayudarla al respecto. En ese momento se sintió realmente vulnerable, era la primera vez que se encontraba sola y tuvo que aprender a confiar sólo en sí misma. Logró que las heridas no escocieran tanto y que los moratones no doliesen tanto. Eso es lo que es la vida realmente: esquivamos golpes, disfrutamos de pequeñas recompensas y luchamos por llegar a nuestra meta sin miedo a lo que pueda acontecer.

Hay veces en las que se siente identificada son Sísifo, aquel que fue castigado con empujar una enorme piedra cuesta arriba por una ladera empinada. Sin embargo, la piedra nunca llegaba  a la cima de la colina porque siempre acababa rodando hacia abajo. Y así se repitió la situación una y otra vez. Ella siempre seguirá cargando con ese lastre, unas veces no notará su presencia pero en otras sí. Un día pesará tanto que la hará caer ladera abajo dejándola tendida en el suelo con moratones; mientras que en otras pesará menos y podrá seguir caminando. Y esta situación se repetirá una y otra vez.

La música la inspira. En sus letras a veces encuentra las respuestas a sus problemas o simplemente se siente identificada. Ella es la que define su camino, es culpable de todos los errores que hay en ella a la par de todas las alegrías que se hallan en ella. Ella es la única que sabe cómo realmente se siente y esos sentimientos trata de compartirlos. Nunca se olvidará del autor de la letra de aquella canción que la hace no olvidarse de los pequeños detalles, de las personas que la acompañan en su vida:

_ ¡Tú eres un afortunado!
_ Sí, de sentirme yo arropado por el manto del amigo del cual no me he separado.


Gran verdad. La buena compañía siempre se agradece, aunque no siempre ha sido merecedora de esas personas. Si algún pudiese pedir un deseo, cualquiera, seguramente pediría tener la fuerza suficiente para poder soportar todo lo que venga, una oportunidad para demostrar todo lo que vale y luchar por cambiar todo aquello que considera injusto. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Did you hear that love?…*

Ella era vergonzosa hasta para mirar a los ojos de amigos y gente con la que trataba todos los días. Sus ojos pocas veces conectaban con los de sus oyentes. Muchas veces ellos se perdieron una mirada de amor, una mirada de esperanza o incluso una mirada de tristeza por ponerle una venda a sus ojos. Sus ojos eran reflejo de su realidad, reflejo que bloqueó con el tono mate del color del suelo. Un día se le ocurrió mirarse a los ojos frente al espejo, ahí ya no podría esquivar su mirada. Ella sola lloró cuando se enfrentó a ese espejo porque vio una mirada llena de frustración en busca de ayuda. Tiene unos ojos realmente bonitos, no por su color sino porque podían llegar a transmitir sentimientos intensos. Con una mirada te podía descomponer a la par que podía iluminar el mundo de otras personas. Son unos ojos que no todo el mundo tenía la suerte de contemplar.

Un día una persona se cruzó con ella y mantuvieron una conversación. Él se sintió atraído por ella desde el instante que la vio. Éste se dijo que si un día conseguía que ella le mirara a los ojos, sólo si él conseguía ver lo que había detrás de esa mirada, la besaría para no alejarse de ella. Él sabía de sobra que su mirada guardaba una gran verdad, una verdad que quería ocultar a todos. Se fueron haciendo muy amigos y él sentía que cada día la quería más y más y fueron compartiendo todos sus pensamientos:

_ Esto es muy difícil, ojalá hubiésemos nacido sabiendo.
_ No seas impaciente, ya lo lograrás.
_ No quiero que llegue el atardecer, marca un día perdido y un día menos para que llegue la fecha. Cada día cuenta.
_ Mírame a los ojos y respóndeme sinceramente, ¿tú piensas que realmente podrás lograrlo?

Ella miró al suelo y no respondió. Sin embargo, él añadió:

_ Bueno, quien calla otorga. ¿Sabes qué? Ojalá creyeses en ti de la  misma forma en la que creo yo en ti. Te conozco, sé que siempre has dado mucho y la gente se espera mucho de ti. Por eso tienes miedo de cometer un error, de fallar y por ello tu vida está llena de presión. Creo que ha llegado un momento en el que no sabes cómo manejar las situaciones pero aún así, sigues luchando para que pequeñas cosas no te afecten.  

Se limitó a no responder, guardó silencio durante varios minutos. Mientras, en los papeles sobre los que escribía el título “Mis objetivos” se empezaron a empapar. Dejó pasar cinco minutos y por fin decidió alzar la mirada y mirarle a los ojos. Sus ojos lloraban lágrimas llenas de verdad y su mirada le contó el resto. Aún llorando, nadie podía negar la belleza de esos ojos marrones. De hecho, en esta ocasión estaban más bonitos que nunca porque no hay nada que deleite más que la verdad. Sobraron las palabras y en ese momento él cumplió la promesa que se hizo a sí mismo.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Viva la vida...*

Creen que soy un barco de papel hundiéndose en un mar de lágrimas. Desde hace tiempo mis lágrimas se secaron aunque de vez en cuando vuelven para recordarme que no soy de piedra. Dicen que no es bueno recordar los malos momentos pero eso ha sido lo único que me ha hecho avanzar. Los malos momentos siempre se convierten en lecciones. Felicidad y tristeza siempre han sido indirectamente proporcionales. El corazón es una caja fuerte de sentimientos aunque muchos de ellos luego se reflejan en nuestros rostros. A todos nos duelen cosas diferentes y muchas personas se han aprovechado de ello para hacer sufrir a los demás.

Esta mañana dije “me rindo”, por la tarde susurré un “puedo” y por la noche te miré a los ojos y te dije claramente un “lo haré”. En muchas ocasiones mientras caminamos nos perdemos buscando una calle. Cuando nos enteramos de que la calle está cortada no sabemos qué hacer y nos quedamos allí esperando a que alguien nos pueda ayudar. Puede que seas afortunado y te puedan ayudar, pero hay ocasiones en las que te quedas en esa calle cortada solo, buscando respuestas en tu mente. Me hallo perdida en una rotonda. Todo lo bueno y lo malo pasa ante mi constantemente. La felicidad tiene que ceder el paso a la tristeza y viceversa. Una va detrás de la otra, nunca se podrán enfrentar por lo que algún día habrá que cometer una locura para que ambas se enfrenten y acabe ganando una durante una temporada. Cuando el mundo se me cae encima, cuando la tristeza me ciega  me pregunto si realmente todo lo que hago me aporta felicidad y todo eso me hace volver a ver. Encuentro la felicidad en un cálido abrazo en una tarde de invierno, con un beso en una noche de verano, con una caricia en una mañana de primavera y con una sonrisa en un mediodía de otoño.

Leer un libro que te haga realmente pensar, darte cuenta de que sabes mucho pero que aún te queda mucho por aprender, ver películas en compañía, reír sin motivo alguno, tararear canciones, tener el poder de hacer a alguien reír, pasear por el campo en un día de lluvia y no llevar paraguas, alegrarte por la felicidad de otros, escuchar tu canción favorita en la radio, que en la discoteca pongan la canción que llevabas esperando toda la noche, que a la gente le guste lo que escribes, ser la primera en dejar la huella de tus botas en la nieve, completar un crucigrama entero, ponerle melodía a esa canción que escribiste, pensar que hoy puede ser mejor que ayer, ayudar a una persona con tus conocimientos, la sensación que provoca el trabajo bien hecho, sentirse querido por varias personas, amar y ser correspondido, que esas personas que te quieren sigan dedicándote horas de sus vidas, que se acuerden de tu cumpleaños sin darle las gracias a internet y que vengan a visitarte en vez de escribirte. Todas estas cosas y muchas más son Felicidad.


A todo lo mencionado anteriormente puedes decir “obvio”, tal vez “menuda tontería”, tal vez reírte de ello o tal vez sentirte identificado con alguna de ellas. A cada persona le llena cosas diferentes. Supongo que todas estas cosas son las que te ayudan a enfrentarte a una situación complicada, a superar algo o simplemente te recuerdan que detrás de esa tristeza existe la felicidad, que detrás de la tempestad está la calma. Felicidad, siempre efímera, no la puedes ver pero sí sentir, no es algo eterno pero su ausencia nos hace darnos cuenta de lo que realmente necesitamos y lo afortunados que somos de poseerla por una temporada.