Con los ojos cerrados y con las manos sobre mis oídos me decía: “todo ha sido un sueño, nada nunca ocurrió”. Era mentira, sí que había ocurrido algo, sólo trataba de engañarme a mí misma sin éxito. No me puedo creer que haya pasado ya tanto tiempo…en un día como hoy, hace ya varios años, todo cayó al vacío. A veces, hay cosas en nuestras vidas que damos por hecho que nadie nos las puede quitar y que siempre van a estar ahí, pero no es así. Se fue una parte de mí y nadie pudo hacer nada. Después me dijeron que lo que creí haber perdido no lo perdí porque nunca lo tuve. Me empecé a preguntar “¿por qué a mí?”; pero tuve que pasar de preguntarme eso a aceptarlo de manera madura. El mundo se me empezó a caer encima; me sentía sola cuando en verdad no estaba sola; me sentía diferente cuando realmente no lo era; me sentía inferior a muchas personas pero luego me fui haciendo grande.
Estos momentos, por muy malos que sean, te hacen sacar lo
mejor de ti mismo y sobre todo, te das cuenta de quien realmente está a tu
lado. Esa experiencia me hizo apreciar mucho más lo que tengo a mí alrededor, a
cuidarlo y a mantenerlo; y sobre todo, a seguir siempre hacia adelante. Espero
no olvidar nunca lo que tengo y todo lo que tengo es el motor que me hace
seguir hacia delante. Por desgracia, nunca voy a poder recuperar eso que perdí,
hay veces que la vida te da malas cartas pero si las juegas bien, puedes llegar
a ganar. Hace años que olvidé el “¿por qué a mí?” y lo cambié por un “sigue
caminando”. Sé que he perdido mucho,
pero hay una cosa que nunca me podrán quitar, y esa es la alegría. Muchas veces
he llorado, pero siempre he acabado sonriendo.
Ahora lo que quiero es seguir haciéndome grande y cumplir
todo lo que siempre me prometí. Una de las cosas que me prometí a mi misma fue esto,
ser capaz de superarme cada día y seguir
caminando a pesar de haber perdido; y hoy, tras muchos años de esfuerzo, puedo
decir que lo he conseguido. Siempre me he alegrado de tenerlos a mi lado, ellos
siempre me han hecho la vida mucho más fácil y me hacen salir hacia adelante.
Me ayudan mucho más de lo que ellos se piensan, me ayudan sin darse ellos
cuenta. Te quiero, sí, a ti. Tal vez no lo leas hoy, tal vez no lo leas mañana
pero sé que lo acabarás leyendo.