martes, 19 de marzo de 2013

Lights...*


Muchas personas me preguntaron “¿Por qué lo haces?”. La respuesta es que este año me he propuesto hacer algo totalmente distinto como intento de convicción de que puedo hacer cualquier cosa que me proponga. La vida es un verdadero reto, pero esta vez se me presenta uno bastante duro. Decidí hacer algo que nadie se esperara de mí, realmente quería sorprender a todo el mundo. Algo que realmente crea que puedo hacer. Para todo propósito se necesita el apoyo de uno mismo, y lo tengo. A día de hoy puedo afirmarte que confío en mí misma, mi inseguridad por fin está desapareciendo. Realmente esta experiencia puede hacer que venza totalmente a la inseguridad y a la timidez. Sé que va a ser un duro camino en el que avance y retroceda constantemente, pero sé que tengo la paciencia suficiente para no rendirme.

Por otro lado, mucha gente me decía: “Eres muy valiente, yo no sería capaz”. Lo entiendo porque al decidirme, las dudas y miedos empezaron a avasallarme, pero algo en mi interior decía: “Lo puedes hacer bien. Aprovecha esta oportunidad”. Siempre pienso que  he pasado por demasiadas circunstancias que me han impedido y siempre me impedirán, por desgracia, realizar muchas cosas. Por ello, no voy a permitir perderme cosas que mi interior dice que puedo hacer. Cuando tienes una vida limitada te das cuenta de que tienes que hacer todas las cosas positivas que puedas y no pensar en aquellas que nunca podrás alcanzar a tocar. No puedo tocar el cielo, pero me quedaré lo más cerca que pueda de él.

A la hora de enfrentarse a un reto lo mejor que te puede ocurrir es que tus amigos, tu familia y compañeros te apoyen. Mis amigos siempre me han dado ese empujón diciendo: “Hazlo, tú puedes. Confiamos en ti”. No sabía si este propósito podría convertirse en realidad porque era una decisión que tenían que tomar mis compañeros. Contar con el apoyo de la mayoría de tus compañeros es una sensación increíble. Al resto de compañeros que no votaron por mí, se lo agradezco también y espero que me den la oportunidad de demostrarles que puedo hacerlo bien. 

sábado, 2 de marzo de 2013

Parallelism...*



Hoy era uno de esos días en los que te gustaría no haber apagado el despertador. Yo, ingenua, lo apagué y me levanté. Un nuevo día empezaba con el mismo humor que ayer, con el mismo humor que antes de ayer. Sales por la puerta con la esperanza de que todos tus problemas se arreglen. Cuando vuelves a entrar por la puerta no se ha arreglado ninguno, de hecho, vienen contigo muchos más. Dijiste que estarías a mi lado. En realidad crees que has cumplido tu promesa pero no, tú cuerpo es el único que está presente porque tu mente está en otro lugar. La situación no puede ir en peor dirección, por lo que he decidido coger otro camino. Sé que esquivarte no es una solución, pero necesito tiempo para pensar. Mientras tanto, procuro colocar las palabras en el lugar correcto para construir la mejor frase posible con la que explicar lo que siento sin dejar que la ira se adueñe de mis palabras.

Demasiados sentimientos a flor de piel. Me tiembla el pulso y mis piernas flaquean. Echo de menos el ayer porque hoy no quiero enfrentarme al mañana, no estoy preparada. El inconveniente es que el tiempo no se para, me adelanta. Una carrera contra el tiempo en la que al correr el primer metro ya me ha dado flato y me he tenido que parar. Te echo de menos, cada día más, porque contigo todo era más fácil. Ojalá pudieses estar más a mi lado, tu hacías mi mundo mejor. Puede que esto sea una señal que me esté enseñando que a pesar de que este año se me esté quedando grande, podré salir de ésta yo sola. Tomo mi decisión y decido ir  por una calle paralela a la tuya. Seguiremos el mismo camino pero nunca llegaremos a juntarnos en el mismo punto.