Nerviosa, como siempre cuando se acerca este acontecimiento.
Valentía y tranquilidad es lo que necesito ahora. Hoy lo único que quiero
escuchar es el silencio y envolverme en él creando mi propia atmósfera. Por
unos minutos quiero olvidar lo que pasa fuera. Mañana, pase lo que pase, será
uno de esos días en los que necesitaré un abrazo. Hay situaciones en las que
siempre tienen que recordar tu pasado. Para mí el pasado siempre será presente.
Procuro usar el lema: “El pasado, pasado está”. Me desprendo de errores pasados
y gracias a ello realmente he aprendido cuales son mis prioridades. Acepto el
pasado y siempre aprendo de él.
Me dedico a luchar en una batalla perdida, pero no tengo
elección porque yo no elegí este camino. Aprendo a sobrevivir en el campo de
batalla teniendo la esperanza de ganar una guerra que ya he perdido, eso es lo
que ansío. Desearía que todo esto hubiese sido un sueño. Siento miedo de tener
que rendirme o quedarme atrapada pero me tranquiliza estar entre tus brazos y
que me tiendas la mano. Hay veces que para ayudar a otros me hiero a mi misma
revolviendo mi pasado, buscando el capítulo y la página adecuada; pero lo hago
porque merece la pena, porque la persona merece mi ayuda.
“Nunca”, “Siempre”, “Te quiero” son palabras que nunca
suelto a la ligera. Quien me conoce ya lo sabe. Personas que me pusieron la
zancadilla no merecen que estas palabras salgan de mi boca, veo la mentira en
sus ojos. Otros lograron engañarme por un tiempo, pero luego aprendí su truco.
He tenido la suerte de aprender rápido a base de batallas perdidas. A los que
siempre me dieron su cariño les digo: “Siempre te querré y nunca serás
olvidado”.
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