Amistades con fecha de caducidad. Sus actos hablaban por sí
solos. Él aún cree tener algo que en realidad no tiene. El cariño se rompió al
estamparse contra la indiferencia. Ella creyó que ella era importante para él pero
se equivocó y el tiempo la fue abriendo los ojos. Ella siempre fue sus oídos y
era lo que él llamaba su mejor amiga. Mientras, él se olvidó de la amistad que
tal vez nunca perdería y se aferró a lo que se puede evaporar como gota de
lluvia. Para ella, él ya es su pasado. Gracias a él aprendió a ver el mundo
desde una perspectiva totalmente diferente porque aprendió muchas cosas de él,
por lo que está agradecida. Supone que esa puede ser la razón por la cual se
cruzaron en el camino. Él, ahora llamado Indiferencia, pasó por alto los buenos
momentos que el mañana les podría ofrecer aunque ella siempre tendrá en mente
lo que pudo ser y no ha sido. Él siempre pensó que hizo todo bien pero sólo miró
por él. Siguió su camino teniendo la esperanza de que ella siempre estuviese
allí sin tener en cuenta su egoísmo. Ella tuvo demasiada paciencia pero el
tiempo hizo que volara. Olvídame. Hoy pone punto y final a ese libro en el que
en la nota de agradecimiento escribió “Gracias por creer en mí” y cuyo último párrafo
dice: “Sé que algún día en este futuro incierto te acordarás de mí y será ahí
cuando visualices el momento en el que te dije adiós. Hoy soy olvido, mañana
seguramente seré recuerdo y pasado mañana tal vez añoranza por haberme
perdido”.
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