sábado, 2 de marzo de 2013

Parallelism...*



Hoy era uno de esos días en los que te gustaría no haber apagado el despertador. Yo, ingenua, lo apagué y me levanté. Un nuevo día empezaba con el mismo humor que ayer, con el mismo humor que antes de ayer. Sales por la puerta con la esperanza de que todos tus problemas se arreglen. Cuando vuelves a entrar por la puerta no se ha arreglado ninguno, de hecho, vienen contigo muchos más. Dijiste que estarías a mi lado. En realidad crees que has cumplido tu promesa pero no, tú cuerpo es el único que está presente porque tu mente está en otro lugar. La situación no puede ir en peor dirección, por lo que he decidido coger otro camino. Sé que esquivarte no es una solución, pero necesito tiempo para pensar. Mientras tanto, procuro colocar las palabras en el lugar correcto para construir la mejor frase posible con la que explicar lo que siento sin dejar que la ira se adueñe de mis palabras.

Demasiados sentimientos a flor de piel. Me tiembla el pulso y mis piernas flaquean. Echo de menos el ayer porque hoy no quiero enfrentarme al mañana, no estoy preparada. El inconveniente es que el tiempo no se para, me adelanta. Una carrera contra el tiempo en la que al correr el primer metro ya me ha dado flato y me he tenido que parar. Te echo de menos, cada día más, porque contigo todo era más fácil. Ojalá pudieses estar más a mi lado, tu hacías mi mundo mejor. Puede que esto sea una señal que me esté enseñando que a pesar de que este año se me esté quedando grande, podré salir de ésta yo sola. Tomo mi decisión y decido ir  por una calle paralela a la tuya. Seguiremos el mismo camino pero nunca llegaremos a juntarnos en el mismo punto. 

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