Me siento perdida, sola, sin saber adónde ir pero siempre me
he rodeado de gente que siempre ha tenido los brazos abiertos para mí, pero en
muchas ocasiones no he sido capaz de verlo y lo peor de todo, no he sido capaz de
apreciarlo. Iba con los ojos vendados y no podía quitarme la venda. Para mí
todos los días eran de color negro, un paisaje negruzco e indefinido. Cuanto
más luchaba, el nudo de la venda se hacía más fuerte. Llegó un momento en el
que me hice daño, daño de verdad. Me hice daño por la presión que sentía por el
nudo y por tropezar siempre con la misma piedra. La impotencia, la tristeza y
la incomprensión se convirtieron en mis compañeras. El nudo se iba apretando
más, más y más. Me encerré en mí misma y escondí mis sentimientos, pensamientos
y mi manera de ser en un baúl bajo llave; y esa llave me la tragué. A pesar de
todo lo malo, una voz en mi interior siempre me decía: “mañana será mejor”,
pero nunca se cumplía. Un día pude quitarme la venda, me miré frente al espejo
y no me gustó lo que vi. Vi a una persona triste, con lágrimas contenidas por
incomprensión y rechazo.
Para tratar de olvidar me fui a dar un paseo. Mientras
caminaba por la estación una persona se detuvo frente a mí. Vi que iba
cojeando. Se quedó erguida, quieta y de repente me esquivó y siguió su camino. Lo
hizo con una gran agilidad, sólo supe que era ciega porque iba acompañada por
un perro guía. También parecía que era muy conocida porque todo el mundo la
saludaba, ella se giraba y se ponía a hablar con la gente. En un momento, no sé
por qué razón, se giró hacia mi lado y me dijo: “¡Buenos días tenga usted!” y
yo respondí “¡Igualmente señora!”. Ella rápidamente siguió la conversación: “¿Y
ese tono de voz? Tienes una voz entrecortada, parece que estás triste. No te
conozco, pero si estás triste te aconsejo una cosa. Mírame a mí, a simple vista
puedes ver todas las dificultades que tengo a diario pero no dejo que me
detengan. Pero hay personas, como tú creo, que las dificultades no las tienen
por fuera sino que las tienen ocultas por dentro. No tengo criterio para opinar
porque no te conozco, pero por como hablas creo que eres una persona tímida y
cobarde. No te escondas. No a todo el mundo le gustarás, muchos te criticarán
por las acciones que hagas y otros por las decisiones que tomes. En cambio,
habrá personas que te querrán tal y como eres. Lo importante es ser uno mismo y
no dejes que te afecten pequeñas cosas”.
Mientras hablaba noté que cada palabra que decía era cierta,
sentía como si estuviera leyéndome la mente y cuando concluyó dije: “Sí, la
verdad que ha dado usted en el clavo”. Ella sonrió y dijo: “¡Ya sabía yo!,
¿Pues sabes qué? Las personas siempre ven la paja en el ojo ajeno y no la viga
en el propio. Pero hazme caso, la imperfección es lo que nos hace perfectos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario