Tal vez en esta entrada me puedas conocer un poco mejor,
porque nunca he escrito tan directamente sobre mí. Hoy quiero compartir que he
tenido muy buena semana y escribo estas líneas sin miedo a gafar lo que queda
de semana y de año. Esta semana la vida me ha sonreído y he recordado muchas
cosas. Sorpresas insospechadas que me han hecho sacar la mejor de mis sonrisas. Además, he recibido felicitaciones y regalos por
el trabajo que he realizado, lo cual hace que me sienta útil y alegrarme de
ayudar a otras personas. Pero sin duda, me quedo con una frase que mi primo me
dijo esta semana. Ambos estábamos pintando cuando de repente me detuve a mirar
su dibujo y sonriendo pregunté:
_ ¿Quién te ha enseñado a dibujar casas?
_ Pues tú, prima, tú me lo enseñas todo porque eres mi
prima.
Porque el mejor regalo no es lo material, el mejor regalo
son las recompensas que recibes a base de tu esfuerzo a medida que pasa el
tiempo. Hay veces que la recompensa es inmediata, en otras ocasiones por mucho
que te esfuerces no lo consigues, pero algún día llegará el día en el que lo
conseguirás o simplemente llegarás todo lo lejos que puedas sin haberte
rendido.
En muchísimas ocasiones he sentido cómo el mundo se me venía
encima porque no sabía cómo afrontar las situaciones sin solución aparente,
pero me he esforzado por hacer todo lo que estaba en mi mano para conseguir
estar mejor. Lo he pasado mal, pero aún así he sonreído y tras seis largos y
duros años de esfuerzo lo he conseguido.
Hoy he tenido que hacer una exposición delante de todos mis
compañeros y me da bastante vergüenza hablar en público, creí que no
conseguiría vencer algunos problemas que tengo a la hora de hablar en público: el
temblor de mi voz, mi cara colorada, mi mirada fijada al suelo, entre otras
muchas. Estos días me he esforzado bastante por mentalizarme en hacerlo bien, y
gracias al apoyo de varios compañeros pude superar algunos de estos obstáculos
y estoy bastante orgullosa de mí misma. Sigo teniendo muchos problemas, pero he
podido mejorar un poco uno, y por ello me siento bastante orgullosa, veo que
por fin, tras años de esfuerzo, hoy ha merecido la pena. Tal vez para muchos estos pasos parezcan insignificantes
pero para mí son pasos de gigante.
La experiencia me ha hecho ver que cuanto mayor es el
esfuerzo, mayor es la recompensa; y que cuando se cierra una puerta siempre,
tarde o temprano, se abre otra. Lo único que tienes que hacer es saber esperar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario