lunes, 8 de octubre de 2012

Fix a heart...*


A veces nos sentimos encerrados entre cuatro paredes, paredes que nos resguardan y nos evaden de la realidad. No queremos abrir la puerta por miedo a lo que puedan decir y a lo que pueda acontecer. Sólo nos queda pensar y a veces cuanto más piensas es peor. El gotelé de las paredes parecen caer al igual que tus lágrimas se deslizan por tus mejillas. Crees que lo has perdido todo, que no hay nada esperando por ti allá fuera y en eso estás equivocado. Todos estos pensamientos nos vienen a la cabeza cuando notamos un cambio en nuestra vida, un mínimo cambio puede dar un vuelco a todo lo que creemos.

Tienes miedo a que las cosas cambien porque lo más cómodo es estar como antes y no tocar nada. Miras la vida pasar y no te das cuenta de que el tiempo pasa; amanece, atardece; y tú siempre en el mismo lugar con la misma postura. Veo cómo miras a todas partes sin fijar la mirada en un sitio. “Cambio” no significa “miedo”. “Cambio” es recordar que estamos vivos y que todo permanece en constante movimiento. La felicidad cambia constantemente pero podemos llegar a alcanzarla. La tristeza también está en constante movimiento pero podemos llegar a adivinar sus movimientos para ganarla. Todos los sentimientos van y vienen. Algunos permanecen y se van consolidando con el tiempo. Mientras que otros deben desaparecer, porque es lo mejor para continuar.

A veces nos toca reír, otras llorar, nada es justo. Para reír hace falta llorar; al igual que para ganar hay que saber perder. Hay cambios que te harán desparecer del mapa de algunos; pero otros te harán aparecer en nuevos mapas. “Cambio” es “tiempo”. Destroza esas cuatro paredes, sal y tómate tiempo para sentir de nuevo que sigues vivo. Cuando todo lo malo ha llegado, cuando nada puede ir peor, significa que a partir de ahora todo lo que llegue será bueno. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario