viernes, 3 de junio de 2011

A veces te siento cerca...en otras ocasiones, ausente...

Al principio, todo era muy difícil, me sentía sola y perdida…todo había llegado tan de repente que no sabía cómo reaccionar y sabía que muchas cosas, inevitablemente, iban a cambiar. Notaba como el tiempo se había detenido y ahí estaba yo, intentando buscar una aguja en un pajar.

Al estar sola, gritaba por si alguien podía venir a rescatarme. Al principio, gritaba, pero nadie me escuchaba. Unos meses después, sentí que algunas personas me escuchaban y trataban de encontrarme. De esas personas, muchas me seguían buscando y no pararon hasta encontrarme. Otros directamente escucharon el grito y continuaron su camino; eso es lo que me hizo darme cuenta de que con ellos me equivoqué…

En cambio, a todos aquellos que supieron esperar, que supieron encontrarme y se preocupan de que no me vuelva a perder…gracias. Con el tiempo he llegado a encontrarme a mi misma y he empezado a vislumbrar un pequeño rayo de luz, un rayo de esperanza. Esa salida nunca la hubiera podido encontrar yo sola.

Es una herida abierta que creo que siempre, en mayor o menor grado, seguirá abierta...

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